Horizonte: AMLO vs. RAC
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Horizonte: AMLO vs. RAC

06/02/2018
Actualización 06/02/2018 - 11:18

El horizonte de la elección presidencial comienza a dibujarse. Según el sitio Oraculus (poll de polls), AMLO tiene 99 por ciento de probabilidades de obtener el primer sitio; Anaya, 82 por ciento de ocupar el segundo lugar, y Meade, 83 por ciento de situarse en el tercero.

Este dato es novedoso no porque AMLO vaya a la cabeza, sino porque la disputa por el segundo lugar, que es estratégico para el PAN y el PRI, empieza a decantarse a favor de Ricardo Anaya.

Por otra parte, la ventaja de AMLO sobre Anaya es de cinco puntos, según Mitofsky; o de ocho, según Buendía & Laredo. Margarita Zavala, por su parte, obtiene siete puntos en la primera medición y cinco en la segunda. Así que si se suman los votos de Anaya-Zavala, habría un empate técnico con López Obrador.

De lo anterior derivan dos consideraciones relevantes: a) la ventaja de AMLO es indiscutible, pero no definitiva, dado que la distancia que lo separa de Anaya no es enorme; b) el gran problema de Anaya es que los votos que capta Zavala son los que le permitirían empatar hoy y muy probablemente serán decisivos en la recta final.

Esta elección se está jugando bajo dos coordenadas: el voto por el cambio, que es mayoritario y, lógicamente, anti-PRI, y el voto por Andrés Manuel, que sólo es una parte del voto por el cambio. De manera tal que el resultado final dependerá de cuál de los dos candidatos, AMLO o Anaya, logre jalar el mayor número de indecisos.

Se enfrentarán, por lo tanto, dos narrativas: la que denuncia a la 'mafia en el poder', articulada en la sumatoria PRIANPRD, y la que advierte que Morena es la versión retro del PRI, cuya propuesta de futuro es un regreso a los setentas, con sus adalides Luis Echeverría y López Portillo.

A final de cuentas, el voto útil se lo llevará la oferta más creíble de cambio y el candidato que tenga menos rechazo entre la población. Anaya debería ser el que capte el caudal de voto antipeje, aunque la magnitud del mismo esté por determinarse. A contrapunto, no se puede descartar que un número relevante de militantes o simpatizantes priistas sientan mayor afinidad por el PRI retro de Andrés Manuel que por el candidato del Frente.

Y allí es donde los actores políticos serán cruciales. La cuestión es cuál será la reacción y la estrategia de Peña Nieto ante una final entre AMLO y Anaya: ¿optará por el candidato que preservará las reformas, o simplemente se abstendría para acogerse a la oferta de amnistía del Peje?

En lo que se refiere a los simpatizantes de Margarita Zavala y los calderonistas –y hay que asumir que los primeros son más que los segundos– la incógnita es cómo resolverán su dilema: ¿emitiendo un voto útil para impedir que AMLO llegue a la presidencia, como ha vaticinado Javier Corral, u optarán por un voto de convicción para, posteriormente, recuperar la dirección del PAN?

Por lo pronto, el compás de espera entre el fin de las precampañas (11 de febrero) y el arranque oficial de la contienda por la presidencia (30 de marzo) beneficiará a López Obrador, ya que le permitirá arrancar puntero sin haber sido cuestionado por ninguno de sus adversarios.

Como quiera que sea, los tres meses de campaña formal serán decisivos. No sólo por los debates, la confrontación y la habilidad de los candidatos, sino por la presión y los errores que seguramente se cometerán.

Hasta ahora hemos visto un AMLO relajado, de excelente humor –que se autobautiza Manuelovich o prescribe Amlodipino–, magnánimo al otorgar perdón y puestos a los tránsfugas de otros partidos. Pero no hay duda que ese 'estado de gracia', cercano al nirvana, se desvanecerá en el momento que la contienda se cierre.

Si así ocurre, y es muy probable que sea el caso, veremos resurgir al Andrés Manuel flamígero, al ángel exterminador de la mafia y a la víctima de los complots y los fraudes. El mismo que gritó ¡cállate chachalaca! y tomó la avenida Reforma.

No hay, por lo tanto, nada escrito. El desenlace de la contienda dependerá de cómo transcurran los casi 100 días de campaña. Aunque todo indica que vamos hacia una elección reñida entre dos contendientes. La moneda, pues, está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.