Estrategia fallida
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Estrategia fallida

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Estrategia fallida

05/02/2019

1. La ofensiva se lanzó el 27 de diciembre. A poco más de un mes, sabemos varias cosas sobre el contexto: se redujo la importación de gasolina en diciembre y enero; varios depósitos de almacenaje de Pemex estaban vacíos; las fiestas navideñas son una de las dos temporadas de mayor demanda de gasolina en el año. En suma, se provocó escasez.

2. El cierre de ductos fue consecuencia de la escasez, pero luego se convirtió en el factor que agudizó el problema. Las válvulas cerradas congestionaron el sistema y los barcos no pudieron descargar el combustible.

3. La ordeña de ductos se hace mediante dos procedimientos: las tomas permanentes y las tomas en caliente. Las primeras son las que sustraen mayor cantidad y pueden ser más fáciles de localizar.

4. Sin embargo, la estrategia y la explicación de AMLO se ha concentrado en las tomas en caliente. Semejante procedimiento pone contra la pared al gobierno de la República, porque abrir no una sino varias tomas en caliente, a lo largo de ductos de cientos de kilómetros, es relativamente sencillo. Suerte de guerra de guerrillas que tiene como consecuencia que los ductos se cierren tan pronto como se abren.

5. El gobierno de la República está apostando a la distribución mediante camiones cisterna. De ahí la compra de 571 pipas en EU. Se confirma, pues, que su objetivo fundamental no es proteger los ductos ni hacerlos funcionar al 100 por ciento. Así que, por lo pronto, está es una batalla que está ganando el huachicoleo.

6. El robo en Pemex tiene tres variantes: la ordeña de ductos (huachicoleo), el robo de pipas y la sustracción en los barcos y las terminales.

7. Todas suponen que los principales responsables y organizadores están dentro y no fuera de la empresa. De otra forma hubiera sido imposible que entre 2016 y 2017 se robaran los 217 mil millones de pesos, que ha reportado Pemex.

8. La organización involucra desde los altos directivos, de cuello blanco, hasta los porteros que dejaban salir las pipas con doble facturación o sin facturación alguna, para no hablar del personal que debía cerrar los ductos cuando se detectaba mermas por el descenso de la presión.

9. La pregunta, por lo tanto, no es cuántos están implicados, sino qué ha pasado con aquéllos pocos que se negaron a participar o se opusieron abiertamente.

10. ¿Contra quién va AMLO? Contra el “pueblo bueno” no, porque huachicolea por necesidad. Contra los cárteles involucrados tampoco, porque su objetivo no es descabezarlos sino garantizar la paz y la seguridad. ¿Contra el sindicato? No, porque ni lo menciona. ¿Contra Romero Deschamps? Menos, porque no hay denuncias en su contra. ¿Contra los de arriba de Pemex? Eso dice, pero hasta donde se sabe hay sólo tres indiciados.

11. Todo esto nos lleva a un punto muy sencillo: si por arte de magia la ordeña de los ductos se controlara de la noche a la mañana, el problema sólo se habría resuelto en un 20 por ciento, que es lo que calcula el Mexican Center Energy que se roban por medio del huachicoleo.

12. Pero voy a lo esencial: no hay forma de suponer que quienes han estado involucrados en el robo de cientos de miles de litros y cientos de miles de millones de pesos se rediman de un día para otro y se conviertan en el soporte de un Pemex transparente, honesto y eficiente.

13. De todo lo anterior, AMLO saca una conclusión marciana: está esperando que quienes impulsaron la reforma energética pidan perdón. Pero la realidad es exactamente la opuesta. La única posibilidad de terminar el desabasto es el fortalecimiento de los nuevos concesionarios para que aumenten la importación directa de gasolina.

14. Eso es gracias a la reforma energética. Pero además, lo que la crisis del huachicoleo muestra es que el gobierno no tiene control ni sobre Pemex ni sobre la CFE, donde los robos ascienden a 27 mil millones de pesos anuales.

15. La verdadera lección es que el Estado debe concentrarse en garantizar la seguridad de los ductos, combatir al crimen organizado, dentro y fuera de Pemex, y dejar que la paraestatal compita con compañías privadas para que se depure.

16. Pemex, durante el priato, fue la caja chica del gobierno federal y feudo de La Quina durante 27 años (1962-1989). Las cosas, lejos de haber mejorado desde entonces, han empeorado. Y no hay ninguna razón para suponer que la actual administración será capaz de enderezar la paraestatal.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.