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¡A volar, joven!

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¡A volar, joven!

16/10/2018
Actualización 16/10/2018 - 10:07

Las entregas de AMLO sobre el NAIM se han vuelto una novela de suspenso que linda en ópera bufa. El guion adoptado se inspira en la sentencia de Truman: Si no puedes convencerlos, confúndelos. Y la confusión se ha expandido y multiplicado. Por eso conviene separar los hechos de los supuestos.

Los hechos

AMLO reprime públicamente a Carlos Urzúa, advierte que no destinará 88 mil millones de pesos al fideicomiso del NAIM, le endosa la obra a Carlos Slim y socios, y concluye señalando que se hará lo que el ‘pueblo sabio’ decida en la consulta.

Lo primero que parecería quedar claro es que el presidente electo no está dispuesto a financiar la construcción del aeropuerto y que la alternativa es la iniciativa privada.

Sin embargo, al final se corrige y afirma que se hará lo que el ‘pueblo sabio’ decida. Así que, si el pueblo vota a favor de Texcoco, se hará en Texcoco. Pero, cómo. ¿Con financiamiento público o privado?

Segundo elemento relevante. Javier Jiménez Espriú encabeza la cruzada contra el NAIM. Se ha erigido, aun antes de asumir funciones, en un severo prepotente fiscal –tal como se puede constatar en el video que circula en redes–. Y en ese propósito no está solo, lo acompañan Miguel Torruco, futuro secretario de Turismo, y la próxima secretaria de Medio Ambiente, Josefa González Blanco Ortiz Mena.

Tercer elemento. Jiménez Espriú ha anunciado una inversión de 5 mil millones de pesos para hacer una cirugía mayor al aeropuerto Benito Juárez y mejorar el acondicionamiento del aeropuerto de Toluca. El objetivo es incrementar el número de pasajeros a 60 millones. Todo lo anterior, independientemente de lo que se decida en la consulta.

Cuarto. La ofensiva contra la viabilidad del NAIM ha dejado de lado las irregularidades y la corrupción en los contratos para concentrarse en el impacto ecológico en Texcoco y CDMX. Por razones evidentes, no se hace referencia a los planes y proyectos que contemplan obras hidráulicas, la conservación del lago y las estrategias para proteger a las aves.

Quinto. Junto a lo anterior se soslaya olímpicamente el estudio de Mitre sobre la inviabilidad de operar dos aeropuertos civiles en la Ciudad de México. Torruco fue el más contundente e ‘ingenioso’ cuando descartó cualquier peligro, porque con las tecnologías modernas los aviones no chocan, se repelen.

Sexto. La consulta suscita dudas. Se instalarán mesas en 538 municipios y se calcula una participación entre 100 mil y 500 mil ciudadanos. La Fundación Arturo Rosenblueth contará los votos, pero no organiza el proceso. La falta de transparencia encandila.

Los supuestos

¿Qué se puede inferir o suponer de los hechos anteriores? No hay que adelantar vísperas, pero la consulta arrojará el resultado que los organizadores de la misma decidan. El universo de 100 o 500 mil ciudadanos dependerá de los municipios que se elijan, el número y ubicación de casillas. Para sesgar el resultado no hace falta comprar votos ni llevar acarreados. Basta preguntar donde los ciudadanos estén más inclinados en un sentido.

Por lo demás, la imparcialidad que ofreció AMLO durante el proceso de consulta ha sido socavada por los mismos integrantes del futuro gabinete. Jiménez Espriú, Torruco y González Blanco no sólo han hecho campaña en contra, sino están propiciando la movilización de los opositores al NAIM.

Resulta increíble que los futuros secretarios de Comunicaciones, Turismo y Medio Ambiente estén en cruzada contra el NAIM, sin contar con la anuencia del presidente electo. Y, si ese es el caso, es lógico suponer que la consulta será orientada para obtener un resultado negativo.

Además, la inversión de 5 mil millones de pesos en Benito Juárez y Toluca prefigura un sistema de varios aeropuertos en la zona conurbada, de manera tal que pudieran operar en el mediano y largo plazo como alternativa.

La otra posibilidad, al estilo Ruiz Cortines, no puede descartarse categóricamente, pero parece cada vez más remota y tendría un alto costo para AMLO, porque los opositores al NAIM sospecharían que la consulta fue pergeñada para lavarse las manos y asumir el resultado como vinculante.

Con todo, esto no se acaba hasta que se acaba. Así que ¡a volar, joven! Y a ver dónde aterrizamos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.