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11/05/2020
Actualización 11/05/2020 - 14:01

La economía está en crisis. Serán pocos los sectores que librarán con éxito la recesión. Una vez que se logre controlar la pandemia, el comportamiento del consumidor cambiará en varias dimensiones: el qué, el cómo, el cuándo y el cuánto; uno de los sectores que se verá más afectado será el automotor, debido a cambios en hábitos y la cultura del trabajo.

Las ventas de automóviles suelen ser sólidas en una economía en crecimiento y van mal cuando la economía entra en recesión. Un indicador que puede predecir qué tan severa será la afectación en el sector automotor es el desempleo. Cuando las personas pierden sus empleos, el primer gasto que reducen es el discrecional; artículos de lujo, vacaciones y vehículos nuevos. En Estados Unidos (principal consumidor de autos) es poco probable que la demanda se recupere rápido dado que más de 33 millones de estadounidenses han solicitado beneficios por desempleo.

La teoría dice que con el tiempo la demanda de automóviles se restablecerá, así ha sucedido después de las crisis económicas anteriores. Sin embargo, esta vez será diferente. Nunca antes en la historia moderna ha habido tanta gente trabajando desde sus casas. Debido a las medidas de cuarentena, las compañías han promovido que sus empleados trabajen desde sus hogares. Esto será una oportunidad para que muchas empresas finalmente desarrollen una cultura que permita la flexibilidad laboral. Millones de personas podrán experimentar días sin largos y costosos desplazamientos. ¿Dos días en la oficina y tres días desde casa se convertirán en la norma?

A menudo se necesita una crisis como esta para lograr cambios culturales. A final de cuentas estos cambios también traerán ahorros para las empresas reduciendo espacios de renta, electricidad y tiempos de respuesta. Ya existen estudios que demuestran que la productividad ha aumentado. De hecho, Nationwide anunció una transición permanente a un modelo de trabajo híbrido. La compañía de seguros operará en sus cuatro oficinas corporativas principales en Ohio, Iowa, Arizona y San Antonio, mientras que la mayoría de sus trabajadores continuarán trabajando desde casa. El CEO de Morgan Stanley, James Gorman, no está seguro de cómo será la vida laboral después de la pandemia, pero dijo que el banco necesitaría “mucho menos bienes raíces” en el futuro. Alrededor de 90 por ciento de los empleados de Morgan Stanley han estado trabajando desde casa durante la pandemia. El CEO de Barclays, Jes Staley, dijo que poner a miles de trabajadores en un edificio de oficinas corporativas nunca volverá a suceder. Habrá ahorros importantes para empresas y empleados. Google va en el mismo camino. Una vez que esto sea la tendencia nada la parará.

Por supuesto, la gente todavía querrá tener automóviles. Pero si se usan menos para los desplazamientos diarios, es probable que las personas compren autos más baratos o adquieran un vehículo por familia. A todo este análisis habría que agregar la forma en la que ya venían cambiando algunos paradigmas de la movilidad, sobre todo impulsado por las preferencias de los usuarios millennials y generación Y (Uber, bicis urbanas y la micromovilidad).

Adicionalmente, en el corto plazo en EU habrá una disminución de la demanda de automóviles nuevos impulsada por una inundación de vehículos que se pondrán a la venta por las arrendadoras como Hertz, Budget, Dollar etcétera. Todo esto será un dolor de cabeza para la industria automotriz mexicana que depende en forma importante de la exportación, principalmente hacia Estados Unidos. Es tiempo de reinventarse.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.