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El inminente colapso de la clase media

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El inminente colapso de la clase media

09/11/2020
Actualización 09/11/2020 - 15:02

Los estallidos sociales y los efectos directos e indirectos derivados de éstos están más relacionados con reducciones de las clases medias que con altos niveles de pobreza. En el inconsciente colectivo se acumula mayor frustración y enojo que si no disminuye el nivel de pobreza por años en una nación. El efecto psicológico es similar al que genera una disminución en los ahorros financieros que un incremento. Genera más angustia una pérdida de 25 por ciento en un negocio o en la bolsa de valores que la tranquilidad de un incremento de igual tamaño. El tema no es sólo económico, es también psicológico. Para explicarme mejor debemos definir qué entendemos por clase media.

¿Es la clase media un reflejo de los recursos económicos, especialmente los relacionados con los ingresos o la riqueza? ¿Se denota por el estado ocupacional y/o nivel educativo? ¿Es un estado de ánimo, ciertas aspiraciones o está relacionado al comportamiento, gustos culturales o algunos tipos de consumo? ¿Cuál es la diferencia entre la clase media y la clase trabajadora? ¿Tiene el término connotaciones raciales implícitas, como por ejemplo un prefijo 'blanco' siempre antes de 'clase media'? Recientemente se viralizó un video que argumentaba que la clase media está conformada por aquellas personas que poseen bienes inmuebles y tienen ingreso en concepto de rentas y que el resto que necesita trabajar para cubrir sus gastos es clase trabajadora.

Los académicos resuelven el tema desde varios ángulos. Los sociólogos suelen enfatizar el estado ocupacional y/o la educación. Los antropólogos tienden a centrarse en la cultura, la educación y el poder. Los economistas se basan en definiciones relacionadas con la riqueza y/o los ingresos. Cada uno delimitará un grupo distinto, lo que conducirá potencialmente a diferentes diagnósticos de tendencias, desafíos y oportunidades y, por tanto, a soluciones políticas diferentes.

Por supuesto, estas definiciones se reforzarán entre sí. Los niveles de educación, por ejemplo, se correlacionan (en la mayoría de los casos) con los ingresos. Es probable que las personas que realizan trabajos con un cierto estatus social se definan a sí mismas como clase media. Es posible que aspirar a la universidad o tener una mentalidad de ahorro lleve a un saldo bancario más alto y así sucesivamente. En este contexto, ¿cuál es la composición de la clase mexicana?

Un artículo publicado en el New York Times (Julio 2020) decía que “En México muchos creen ser clase media, pero no es así. El 61 por ciento de la población se identifica como tal, pero solo el 12 por ciento lo es. La mitad del país vive con un serio malentendido sobre su nivel de ingreso, confusión que comparten ricos y pobres por igual”.

Aún considerando la dificultad para definirla, sabemos que la clase media, los pequeños y medianos comerciantes son una fuente fundamental de empleo y desarrollo económico. Sabemos que esta es la clase que mantiene vivo el motor cultural, científico y académico de un país. Así que, independientemente de qué definición utilicemos para precisar a la clase media, ¿qué futuro le espera a México si lejos de reducir las filas de la pobreza, se disminuyen las de la clase media? Los millennials que solían percibirse como la esperanza al futuro, resulta ser una generación con mucho menor probabilidad de crecimiento económico que sus propios padres. Según sondeos preliminares, en la Ciudad de México uno de cada cinco jóvenes regresó a casa de sus padres y otros tuvieron que organizarse a vivir en comunidad para poder solventar los gastos. ¿Cuál es el nivel de frustración de una generación altamente educada, informada y conectada, pero sin la mínima posibilidad de crecer profesional y socialmente? Vienen tiempos difíciles.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.