La Banca Social y el Financiamiento a la Vivienda
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La Banca Social y el Financiamiento a la Vivienda

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La Banca Social y el Financiamiento a la Vivienda

13/08/2019

¿Pueden los pobres ahorrar y pagar créditos? Las lecciones de Producción Social de Vivienda Asistida (PSVA) muestran que si pueden. Que además es un enfoque muy poderoso de organización territorial del desarrollo. La PSVA es una actividad que involucra principalmente organizaciones comunitarias de ahorro y crédito, desarrolladores sociales de vivienda y un esquema de subsidios gubernamentales con estándares constructivos. Se ha desarrollado en la última década con mayor éxito en zonas rurales y hogares con ingresos menores a 2.6 veces salarios mínimos (vsm) y logró abrir un espacio en los programas de CONAVI.

En la PSVA por cada peso invertido, 40 centavos son aportes de subsidio federal y 60 centavos son pagados por los beneficiarios (5 centavos con ahorro en especie o efectivo y 55 centavos con créditos). Lo que contradice el enfoque asistencial que ofrece subsidio al 100%, dado que los beneficiarios han aportado 1.2 veces más que lo que han recibido del gobierno.

El rezago habitacional de México involucra 8.9 millones de hogares, 83% de ellos con ingresos menores a 2.6 vsm, que no tienen infonavit, fovisste o algun otro esquema de prestación social. De ese universo 5.4 millones son hogares rurales que habitan comunidades dispersas y atomizadas donde no hay inclusión financiera. Establecer políticas públicas para construcción de vivienda con opciones de inclusión financiera a través de la PSVA es una línea viable y efectiva de abatir el rezago habitacional y fomentar la organización financiera comunitaria. Permite multiplicar y maximizar los fondos disponibles dado que el gobierno de la 4aTransformación tiene presupuestos limitados.

En este modelo de cofinanciamiento, la práctica del ahorro (monetario y en especie) ha tenido un efecto muy positivo en la participación y satisfacción de los beficiarios y ha funcionado como un regulador del endeudamiento, para reducir el monto del crédito o para acelerar los pagos. El acceso al crédito se ha dado principalmente a través de sociedades cooperativas de ahorro y préstamo (SOCAP), Sociedades Financieras Comunitarias (SOFINCOS) y Uniones de Crédito.

Entre los más pobres el esfuerzo por reunir ahorro y pagar un crédito en varias operaciones sucesivas (mejoramientos) ha creado un incentivo de participación en los beneficiarios, quienes experimentan un sentimiento de logro con cada fase de la vivienda y ven el acceso a un subsidio como una palanca para lograr más rápido su objetivo de contar con una casa que se convierte en un patrimonio familiar.

Los pagos de crédito generalmente son adaptados por las instituciones a los ingresos irregulares y temporales de los beneficiarios, incluso a los tiempos de los ciclos agrícolas (cultivos de maíz, de sorgo, de café, y otros), lo que permite un alivio frente a pagos quincenales o mensuales que exigen otros intermediarios bancarios o microfinancieros.

Esta adaptación de créditos beneficia tanto a la institución como al beneficiario que aprende a usar los instrumentos financieros: ahorro con propósito, crédito con pagos parciales, acceso al subsidio con su esfuerzo por “delante”; seguros de vida para proteger la inversión y asistencia técnica que le enseña y educa en elementos clave de la decisión a tomar en cada fase, aprenden a pagar a los trabajadores en base a metas de calidad logradas.

La recuperación de créditos es altísima, casi nunca los impagos superan un 2%, siendo un área de inversiones envidiable para colocar los ahorros que reciben las instituciones de banca social. El impacto también incide en la re-construcción del tejido social, en una identidad con la institución financiera comunitaria y la dinamización de las economías locales.

Las tasas de interés del sector banca social oscila desde 1% a 2.5% mensual. Estos costos dependen del nivel de madurez, del tamaño y la escala financiera de las instituciones, pero sobre todo de los costos de transacción. Es importante señalar que la exclusión financiera del país se concentra en zonas rurales marginadas indígenas y campesinas.

Los pobres ahorran y también toman créditos y los pagan. Eso han demostrado los sistemas financieros comunitarios basados en ahorro y crédito, con presencia creciente en el país agrupados en lo que se conoce como Banca Social que hoy atiende 10.7 millones de personas, tiene créditos otorgados por 119 mmdp, de los cuales al menos un 20% son créditos de vivienda. Cerca de 20 mil millones de pesos. Estos créditos a la vivienda no tienen vinculos actuales con los programas públicos pero impactan la autoconstrucción. Un vinculo estratégico con las políticas públicas daria resultados formidables

El abatimiento del rezago habitacional por parte de SEDATU, tiene un aliado estratégico en el Sector Ahorro y Crédito Popular de México que opera servicios financieros para las clases populares.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.