El Campo en el PEF2019: ¿rescate productivo o fábrica de pobres?
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El Campo en el PEF2019: ¿rescate productivo o fábrica de pobres?

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El Campo en el PEF2019: ¿rescate productivo o fábrica de pobres?

20/12/2018

Desencanto e indignación resumen las reacciones generadas por el proyecto de Presupuesto Especial Concurrente PEC 2019 (para el campo). Muchos de los programas del periodo neoliberal carecían de un diseño eficaz para integrar las muy diferenciadas agriculturas campesinas a un desarrollo sostenible. Por eso había tanta esperanza en el nuevo PEF-PEC 2019 de la 4ª Tansformación; el tan anunciado rescate al campo se esperaba con acciones contundentes de desarrollo productivo no de paternalismo gubernamental.

En su lugar vemos un PEC desdibujado con reducción de programas con enfoque productivo para dar lugar a programas asistenciales: fertilizante barato o regalado, “novillos a la palabra” en lugar de acceso permanente a créditos productivos con tasa baja; compra de cosechas a precios de garantía en lugar de organización de productores para entrar y mantenerse en el mercado; producción de los (5) cultivos básicos (maíz, frijol, arroz, leche, trigo) con estrategias de apoyo total, sin generar mercados de crédito, de alimentos, de insumos; programas directos de microcréditos en lugar de generación de intermediarios financieros de los productores. Diversos programas productivos fueron reducidos sustancialmente o eliminados para abrir paso a programas con enfoque asistencia.

Todos los programas destinados a sistema financiero rural fueron reducidos sustancialmente y eliminados los de fomento al ahorro y crédito popular, limitando las posibilidades de ampliar el acceso al crédito formal. Ningún esquema de fomento a intermediarios financieros rurales y a la expansión de las cajas de ahorro y crédito a pesar de que se han convertido en la fuente más importante de acceso al crédito (ENA 2018) por sobre todas las opciones existentes que en conjunto sólo atienden al 9.9% de productores.

Se eliminó el programa de inclusión financiera en BANSEFI que estaba destinado a fomentar al sector de ahorro y crédito popular y se redujo a sólo una tercera parte el presupuesto de INAES que tambien apoya a cajas de ahorro en zonas muy pobres. Es decir “0” presupuesto para fomentar el ahorro y crédito popular.

No habrá desarrollo económico como salida a la pobreza sin un sistema financiero que otorgue servicios para todos. La Banca de desarrollo no es suficiente, la banca social sola tardará décadas en lograr cobertura. Es urgente construir insfraestructura financiera de inclusión productiva y social en zonas rurales.

El acceso al crédito es una condición para lograr desarrollo, el PEF 2019 reduce la posibilidad de crear un Nuevo Sistema Financiero Rural, aunque se haya anunciado la reestructuración del mismo con la integración de una coordinación de FND-AGROASEMEX-FOCIR Y FIRCO, dado que disminuye el presupuesto de la FND en 51.2% al pasar de 900 mdp a 438.7mdp y el presupuesto de SAGARPA para apoyar el “acceso al financiamiento” se reduce en 69.8% al pasar de 1,485.4 mdp a 424.3 mdp.

En cambio se propone un amplio programa de crédito a la palabra ganadero con 4,000 millones de pesos en SAGARPA que provocara un estancamiento de la expansión del crédito formal, ya que por su monto excede todas las proporciones de acceso al crédito formal. Un programa de microcréditos con 995 millones en la secretaría de Economía, acción directa del Estado sin creación de infraestructura financiera permanente.

Los resultados de la Encuesta Nacional Agrícola 2018 muestran retroceso en los indicadores de acceso al crédito. En 2017 sólo 10.9% de las unidades de producción solicitaron crédito y 9.9% lo recibieron. Pero cuando se miran las fuentes que otorgaron esos créditos tenemos que las 5 fuentes más importantes fueron: Compradores de cosechas (24.9%), Cajas de Ahorro (23.1%), Financiera Rural (15.7%), Proveedores de insumos (13.3%) y Bancos (11%)

El crédito en especie o con condicionamiento a los productores es mayoritario con el (40.6%) y aparece un debilitamiento general del crédito ofrecido por intermediarios financieros formales. Los compradores de cosechas y los proveedores otorgan 40.6% de los créditos a productores que lo solicitaron en 2017, contra un 28.8% en 2014. No ha crecido el acceso al crédito formal sino los mecanismos comerciales que amarran a los campesinos. Este proceso de sometimiento sólo puede ser detenido con sistema financiero formal. Las Cajas de ahorro sin programas de apoyo han logrado representar 23.1% del acceso, pueden lograr mucho más, si se les fomenta.

Claro que los rezagos y los abismos de desigualdad en el campo son enormes, bienvenidos los programas sociales compensatorios, ¿pero se les paso la mano, no?, debe haber correcciones. Es hora de dejar que el legislativo escuche a las organizaciones campesinas y de la sociedad civil y enderecen y corrijan lo más posible el PEC2019; esperando que la elaboración del Plan de Desarrollo 2019-2024 logre concitar un amplio diálogo democrático para rediseñar conjuntamente las políticas de un campo con desarrollo armónico y sostenible. Las soluciones ahora están del lado del legislativo, confiemos en ellos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.