Riesgo estratégico
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Riesgo estratégico

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Riesgo estratégico

23/03/2020

Por Martín Jorge del Castillo e Ivonne MacGregor, presidente y vicepresidente del Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica del IMEF .

El Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica reflexiona sobre la importancia de extender la visión de los riesgos empresariales alineando su identificación y manejo a la gestión de la estrategia empresarial.

La definición de riesgo es muy amplia y su interpretación tiene que ver con diferentes factores entre los que podemos mencionar su propio origen, la materia que afecta, el grado probable en que puede ocurrir y las dimensiones o consecuencias de su ocurrencia, entre otros.

De acuerdo a nuestra experiencia es común que las empresas identifiquen sus riesgos a partir de los procesos relevantes que se ejecutan en el tiempo presente (por ejemplo: asignación de crédito, ventas a crédito, contratación de deuda), con especial orientación en los procesos que afectan la operación del negocio día a día o las operaciones relacionadas a la generación de ingresos o la rentabilidad.

Si bien estas consideraciones son determinantes tanto para la sostenibilidad del negocio como para el cumplimiento de compromisos financieros, la identificación de riesgos con dicho enfoque se vuelve limitada al concentrarse en los periodos actuales o de corto plazo y en los aspectos financieros manejados como la consecuencia final a evitar, dejando sin atención otros factores de riesgo para el negocio que se pueden manejar desde su origen y que influyen en el crecimiento sostenido y la generación de valor en el mediano y largo plazo.

Las condiciones descritas hacen necesario que la dirección del negocio y las partes involucradas se cuestionen si conocen los riesgos inherentes para el desarrollo del negocio más allá del corto plazo, y las medidas que deberían tomarse desde ahora para su mitigación. Para plantear una respuesta que integre las diferentes perspectivas del negocio es necesaria la existencia de dos prácticas fundamentales: La gestión de la Estrategia y la administración de los riesgos.

La empresa requiere contar con una estrategia como el eje de las decisiones directivas y las operaciones. La estrategia debe ser concebida a partir del análisis interno de fortalezas y debilidades, el externo de oportunidades y amenazas, el análisis del entorno social, político, económico, tecnológico, legal, y el análisis de mercado que enfoca a clientes, consumidores, ciclos de consumo, tendencias y competidores. Con estos elementos, el negocio puede definir su rumbo estratégico, la agenda del cambio para lograrlo, y los objetivos medibles que se requieren alcanzar para su cumplimiento.

La comunicación de la estrategia se realiza mediante un mapa, que es una estructura gráfica constituida por niveles o regiones, que agrupa los objetivos planteados, agrupados en cada región del mapa y establece que el cumplimiento de los objetivos de una región, contribuye al cumplimiento de objetivos en regiones superiores, de tal forma que al cumplirse los objetivos del mapa, y por razón de causa y efecto, se cumpla la estrategia del negocio, cuyo objetivo superior es la creación de valor sostenido en el largo plazo.

La información de análisis para planeación y traducción de la estrategia en objetivos, proporciona la base para identificar los riesgos estratégicos, y mediante el análisis y la síntesis de los factores que tienen el potencial de influir negativamente en el cumplimiento de los objetivos estratégicos, se determina la cartera de riesgos estratégicos en las cuatro regiones del mapa estratégico: recursos, procesos, clientes y finanzas. De esta forma el riesgo estratégico se convierte en el foco de atención al representar los factores de potencial negativo que influencian el crecimiento, la sostenibilidad y el valor del negocio desde un origen interno o externo.

El conjunto de riesgos estratégicos constituye la cartera sobre la que aplican diferentes indicadores y medidas de administración, siendo esenciales elementos como identificación de probabilidad e impacto, iniciativas de prevención o de mitigación, y presupuesto para su gestión.

El enfoque anterior genera resultados inmediatos al alinear la estrategia con sus riesgos inherentes, y ofrecer la posibilidad de gestionar el cumplimiento de la estrategia acompañado de la administración de sus riesgos, creando mayor visibilidad de los riesgos para el mediano y largo plazo en las diferentes regiones del mapa estratégico.

La creación sostenida de valor empresarial que promueva su crecimiento de la empresa en el mercado y su participación activa en la generación de valor económico es un aspecto de interés y atención activa para el Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.