El cumplimiento ético y el gobierno corporativo
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El cumplimiento ético y el gobierno corporativo

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El cumplimiento ético y el gobierno corporativo

24/02/2020

Por Rubén Díaz Cruz , Integrante del Comité Técnico Nacional de Ética del IMEF .

Si consideramos a la Responsabilidad Social Empresarial como una acción voluntaria, cuya definición indica que es un concepto de autorregulación, cabe preguntarse qué es la ética en los negocios.

De acuerdo al estudio de 30 definiciones de Responsabilidad Social empresarial (RSE) del catedrático Alexander Dahlsrud, la ética es una de las cinco dimensiones de la RSE (Medioambiente, Económica, Voluntaria, Social y Ética). Con ello, tenemos que la ética es parte intrínseca de la relación de la empresa con sus terceros interesados: clientes, proveedores, empleados, accionistas, gobierno y comunidades, todas ellas entidades con las cuales interactúa.

Pero, ¿cómo definimos quién es responsable del cumplimiento ético en los casos de escándalos empresariales como en su momento se dieron en Lehman Brothers (2009) y Volkswagen (2015)? ¿cómo sabemos que las organizaciones hacen lo moralmente correcto?

Si bien la moral está claramente definida para las personas físicas, ¿cómo se aplican los conceptos éticos de maldad, responsabilidad y obligación en las corporaciones?

Para responder, hay que tomar en cuenta que las organizaciones existen, según John Scarle, si existen ciertos individuos que se encuentran en ciertas circunstancias o relaciones y entre ellos se cumplen ciertas convenciones sociales y lingüísticas.

Por otra parte, habrá que considerar que las organizaciones actúan si ciertos individuos realizan acciones en ciertas circunstancias y las convenciones sociales y lingüísticas establecen que ciertos individuos actúan en ciertas circunstancias representando a la organización.

Lo antes descrito, nos indica que las empresas son formadas por personas que toman decisiones conscientes, por cuenta de la empresa.

De esta forma podrá explicarse cómo el Consejo de administración y la alta dirección (directores, gerentes) de las empresas involucradas en los escándalos antes mencionados, olvidaron el compromiso de RSE adquirido.

Dichas empresas y los individuos que los representan, actuaron de acuerdo a la teoría del accionista: “Los gerentes tienen una responsabilidad fiduciaria con los accionistas basada en la aplicación de la ley de la confianza. La responsabilidad de los gerentes en este modelo, como agentes de los accionistas, es el de maximizar el bienestar de los accionistas”, sin considerar a los terceros interesados.

Los directores de las empresas en general, y marcadamente las que cotizan en las bolsas alrededor del mundo, persiguen el mejor desempeño financiero de las empresas que dirigen. Sus salarios y bonos son por resultados de corto plazo. Las empresas de análisis financiero en todo el mundo evalúan a las empresas que cotizan en las bolsas de valores y las premian o castigan en su valor por acción por sus resultados trimestrales o anuales.

Tradicionalmente, los directores que adoptan un enfoque de largo plazo en las decisiones de negocio, encuentran presiones financieras por accionistas impacientes.

En este contexto, para el IMEF es importante destacar que el cumplimiento ético debe ser un compromiso de los accionistas, ratificado por los consejeros en el Consejo de Administración (CA), que debe nombrar a un Oficial de cumplimiento que promueva la ética y que reporte directamente al Comité de Auditoría del Consejo de Administración.

A manera de resumen, los accionistas deberán considerar en la remuneración de Consejeros del Consejo de administración y de la alta dirección de la empresa, la ética y el cumplimiento cabal de los compromisos adquiridos de RSE como parte de la estrategia del negocio tanto a corto como a largo plazo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.