Yucatán, primer año de gobierno
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Yucatán, primer año de gobierno

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Yucatán, primer año de gobierno

14/02/2020
Actualización 14/02/2020 - 14:53

Recientemente, el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, de extracción panista, rindió su primer Informe de Gobierno, por lo que en los días siguientes los miembros de su gabinete han comparecido ante el Congreso local para explicar el trabajo realizado durante este arranque de administración.

Esta semana tocó su turno a la titular de la Secretaría de Turismo estatal, Michelle Fridman, quien se presentó ante los diputados junto con otros cuatro funcionarios de alto rango y cada uno en su turno expuso los resultados alcanzados en sus respectivas áreas.

Desarrollada profesionalmente en las arenas del periodismo y las relaciones públicas relacionados con el tema, Fridman, quien vivía en la Ciudad de México, fue reclutada por Vila Dosal y ella aceptó la oferta de trabajo, supongo que a sabiendas de que, de entrada, no iba a ser una encomienda fácil, tanto por su personalidad poco convencional para una funcionaria pública, como por irse a trabajar a nivel de gabinete en un estado y, particularmente, en una ciudad tan tradicional y conservadora como han sido siempre Yucatán y Mérida. Difícil anticipar que embonarían.

Como era de esperarse, los círculos políticos y la prensa locales no la recibieron con tríos y boleros, sino con una actitud prejuiciosa y un tanto hostil, simplemente por venir del centro del país. Y si a eso le sumamos que ella no dio concesiones para satisfacer a una sociedad tan peculiar como la yucateca, pues las críticas y los ataques no se hicieron esperar.

Como aún no había parámetros para evaluar su trabajo, los juicios banales se centraron en su procedencia, en su forma de vestir y hasta en el corte de cabello. Después, en la cantidad de viajes que realiza, como si esto no fuera parte consustancial en una secretaria de Turismo en cualquier lugar del mundo; así como algunas declaraciones que hizo, que fueron interpretadas con ganas de encontrarle algo para demeritarla ante la opinión pública.

Así, en medio de esas aguas un tanto turbias y turbulentas, generadas por un chauvinismo bastante aldeano de algunos sectores de la prensa local, no toda, el tiempo pasó y se cumplió el primer año de labores.

Lo que hace un par de días Fridman expuso ante los legisladores ya da materia para el análisis y para poder juzgar, con bases, si el gobernador Vila Dosal se equivocó o no al contratarla como su secretaria de Turismo.

Los resultados que mostró a los diputados afirman que entre octubre de 2018 y diciembre de 2019 llegaron a Yucatán dos millones 500 mil turistas con pernocta, lo que representa un aumento de 14.5 por ciento con respecto a lo registrado en el mismo periodo anterior, de los cuales una cuarta parte fueron visitantes provenientes del extranjero. En total, la derrama económica dejada por turistas internacionales y nacionales fue de ocho mil 264 millones de pesos, un incremento de 17 por ciento.

De una manera más segmentada, expuso que el turismo de reuniones (congresos, convenciones, viajes de incentivo) tuvo un incremento de 47 por ciento, con 228 eventos a los que asistieron 122 mil participantes; en tanto que la llegada de cruceristas fue de 470 mil 418, en 146 barcos, lo que significó un alza de 6 por ciento, además de que anunció el arribo de 51 cruceros más durante los próximos dos años. En este rubro se cuenta el próximo inicio de operaciones de MSC Cruises, naviera que confirmó la visita de 41 embarcaciones para la temporada 2020-2021, además del primer atraque piloto de Disney Cruise Line para enero del próximo año.

Respecto a la llegada de turistas por vía aérea, de enero a diciembre de 2019 el aeropuerto de Mérida tuvo una afluencia de dos millones 791 pasajeros, como resultado del incremento de la conectividad aérea de la capital del estado con trece vuelos nacionales a sendos destinos del país, así como cuatro internacionales a Houston, Miami, Toronto y La Habana.

A esto hay que añadir que registraron un flujo de tres millones 600 mil excursionistas (que no pernoctan), que visitaron las zonas ecológicas y arqueológicas; obvio que la principal es Chichén-Itzá, su joya de la corona.

Entre las obras realizadas en infraestructura turística, Fridman destacó la mejora de la imagen urbana de Puerto Progreso, donde se rehabilitaron calles, se construyó una vía peatonal y se crearon espacios para el esparcimiento de visitantes y habitantes; y la ampliación y remodelación del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI en Mérida.

Finalmente, resalta que reportó que actualmente tienen en cartera proyectos de inversión privada turística por 14 mil 995 millones de pesos.

Ahora sí, hay materia para analizar a Fridman, como se debe sopesar la labor de una funcionaria pública: simplemente por los resultados entregados.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.