Xavage y el negocio que surgió de una sascabera
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Xavage y el negocio que surgió de una sascabera

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Xavage y el negocio que surgió de una sascabera

24/05/2019

Experiencias Xcaret es una empresa que no se distrae y siempre está enfocada en sus objetivos. El ambicioso megaproyecto que anunció hace tres años se ha ido cumpliendo con puntualidad en sus diferentes etapas y hoy se concretará una de ellas.

Esta mañana será inaugurado formalmente su nuevo parque: Xavage, que finalmente alcanzó una inversión de casi cien millones de dólares en la Riviera Maya.

Séptimo en su ya larga lista de parques de diversiones, a Xavage lo construyeron en una sascabera, un predio que durante años sirvió como cantera para sacar arena. La propia empresa lo cuenta así: “Grupo Xcaret logró darle valor económico, social y ambiental a un terreno altamente impactado, para crear un producto turístico innovador. Es la única mina a cielo abierto rehabilitada y convertida en un producto turístico distinto a la minería en el continente americano”.

Sin duda es interesante saber que puede surgir algo productivo de un lote baldío. Pero, atrás de esto hay una historia aún más interesante que hace cinco años me platicó el líder de Experiencias Xcaret: Miguel Quintana Pali, y que retomo de una entrevista que publiqué entonces en la revista Forbes.

“Hace algunos años, Quintana Pali impulsó la construcción de un home port (puerto de embarque) para cruceros, en sociedad con Carnival. Xcaret pondría el terreno y la naviera prestaba el dinero. Sin embargo, el proyecto no prosperó, entre otras cosas por intereses políticos y por la oposición de algunos hoteleros fuertes como Fernando García Zalvidea —fallecido recientemente—, dueño de Best Day, y de José Chapur, cabeza de Palace Resorts y uno de los hoteleros más importantes del país. A pesar de esto, Quintana retomó su relación con ellos.

Una mañana, Chapur me llamó para decirme que alguien quería uno de sus terrenos para hacer un parque que compitiera con los nuestros. Por lo que me ofreció rentarme ese predio en cincuenta mil dólares mensuales, pero mejor se lo compré, no con efectivo, sino con boletos de entrada a Xcaret, de los cuales Chapur vende cuatro millones de dólares al año entre sus huéspedes”, cuenta Quintana.

“El predio, que tiene una extensión de 57 hectáreas, era una sascabera, es decir, un centro de extracción de materiales para la construcción, explotado durante años.

“Quintana se dio cuenta de que si escarbaban un poco más llegarían al manto freático, inundando los canales ya formados. De esta manera ideó crear un nuevo producto: una reproducción de las chinampas de Xochimilco. Este fue el origen de “Xoximilco”, lo más nuevo de la empresa, a cinco minutos del aeropuerto de Cancún, que abrió en diciembre pasado.

Le invertimos 222 millones de pesos, compramos cuarenta trajineras y contratamos remeros de Xochimilco en la Ciudad de México. Y hoy ofrecemos cenas de comida mexicana —desde chapulines hasta mole— a los turistas, mientras recorren los canales y escuchan música en vivo de todas las regiones del país. Pueden atender a mil 600 visitantes al día y, de acuerdo a sus cálculos, en el primer año esperan vender 86 mil boletos, a mil pesos cada uno”.

En resumen, Quintana Pali compró sin usar efectivo un terreno agotado y lleno de hoyos, y ahí primero invirtió 222 millones de pesos para hacer una réplica de Xochimilco, y luego otros cien millones de dólares para un parque de diversiones de aventura extrema. Xoximilco fue un éxito desde su apertura y no dudamos que igual suerte le espere a Xavage, porque el éxito parece ser el destino inevitable para Quintana Pali y para los hermanos Carlos, Óscar y Marcos Constandse, todos socios fundadores de esta empresa que se ha conservado cien por ciento mexicana.

Cuando terminaron Xoximilco, su siguiente proyecto fue el parque Xenses, en un terreno de cuarenta hectáreas, pero desde que adquirieron la sascabera tuvieron en mente que ahí habría dos parques: Xoximilco, que únicamente funciona por las noches, y otro que abriera de día, y este es Xavage que, además, generó para la población local 370 empleos directos, más por lo menos otro tanto de indirectos.

Experiencias Xcaret sigue creciendo y parece que no va a parar nunca.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.