Los vuelos intrarregionales, un alivio para miles de pasajeros
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Los vuelos intrarregionales, un alivio para miles de pasajeros

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Los vuelos intrarregionales, un alivio para miles de pasajeros

21/12/2018

Todos hemos escuchado una o varias veces la historia de un amigo o familiar que vive en alguna ciudad del interior del país y de lo absurdo y costoso que le resulta viajar a otro sitio que no sea la Ciudad de México, porque debe tomar un avión que lo lleve a la capital del país y ahí abordar otro que lo traslade a su destino final. Inclusive, hemos oído de casos tan absurdos como volar obligadamente de Chetumal a la CDMX y de aquí a Villahermosa, porque no hay vuelos que conecten a la capital de Quintana Roo con la de Tabasco.

La derrama económica que genera el turismo doméstico es muy superior a la de los viajeros que llegan del extranjero; sin embargo, esta falta de conexión aérea intrarregional históricamente ha sido una limitante para expandir aún más las posibilidades de que los mexicanos viajen por su país.

Por esta razón, es una buena noticia que Viva Aerobus haya inaugurado el sábado pasado un vuelo de Villahermosa a Mérida, el cual, de principio, tendrá dos operaciones a la semana: lunes y viernes, con el cual los habitantes de la capital tabasqueña que quieran pasear en la yucateca ya no tendrán que volar hasta la CDMX y luego tomar otro avión para llegar a una ciudad que se encuentra a tan sólo 550 kilómetros de distancia.

Otra buena noticia es que el costo de un boleto sencillo en este vuelo es de 438 pesos, lo cual hace muy accesible la posibilidad de transportarse por aire. Estuve presente cuando aterrizó en Mérida el primer avión de esta nueva ruta y me llamó la atención ver que de los 164 pasajeros que descendieron de la nave, resultaba evidente que la gran mayoría de ellos eran viajeros en plan de paseo e, inclusive, se veían familias enteras. No es difícil entender que, muy probablemente, muchos de ellos no habrían ido a vacacionar a ese destino de no haber existido esa opción de volar directo.

Pero este vuelo no es un caso aislado en una nación que acostumbra centralizar todo, hasta los vuelos; por fortuna, cada vez son más las rutas que abren las líneas aéreas entre ciudades importantes del interior del país.

Ejemplo de ello es la propia Viva Aerobus, que desde Mérida tenía ya rutas a Guadalajara, Monterrey, Tuxtla Gutiérrez y Veracruz; y, especialmente en el caso del vuelo a la capital de Nuevo León, recientemente incrementó su número de operaciones, pasando de siete a diez semanales.

Otro ejemplo es TAR, que precisamente son las siglas de Transportes Aéreos Regionales que, con apenas cinco años de vida, llega a 26 destinos, entre los que se encuentran Aguascalientes, Chihuahua, Ciudad del Carmen, Ciudad Obregón y Querétaro.

Los números de Viva Aerobus muestran cómo las rutas que no pasan por la CDMX pueden ser exitosas. Su director general, Juan Carlos Zuazua Cosío, asegura que en los doce años que llevan operando han transportado a 50 millones de pasajeros, por lo que ya cuentan con más de cien rutas; precisamente la Villahermosa-Mérida es la 104.

También sostiene que la empresa que dirige es la línea aérea mexicana que registra el mayor crecimiento en el país, con 22 por ciento anual, lo cual atribuye a tres razones fundamentales: “Tenemos los costos y tarifas más bajos; tenemos la flota más moderna de México —con un promedio de cuatro años y medio—; y tenemos el mejor servicio, porque los clientes pueden configurar su viaje, elegir cómo quieren pagar y si quieren llevar equipaje”.

Cada empresa tendrá su fórmula para atraer clientes, pero aquí lo principal es que cada vez son más las opciones que hay para volar interregionalmente, sin tener que pasar por la capital del país. Y quienes durante años tuvieron que viajar atados a este absurdo, pueden entender perfectamente lo que les significa ya no tener que hacerlo y el avance que esto representa en la comunicación interna de la república.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.