Los turistas retirados prefieren vivir en el Pacífico
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Los turistas retirados prefieren vivir en el Pacífico

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Los turistas retirados prefieren vivir en el Pacífico

20/09/2019
Actualización 20/09/2019 - 15:09

A diferencia de otras, la industria del turismo tiene la ventaja de que siempre, a lo largo de la vida de un individuo, tendrá algo que ofrecerle y, lo que es mejor, mientras más pase el tiempo será un potencial cliente más atractivo en determinados niveles socioeconómicos.

El ciclo del turista comienza con el adulto joven y soltero, que identificamos mejor como el spring break, seguramente ha oído hablar de ellos o los ha visto en reportajes recurrentes durante las vacaciones escolares; sus viajes, en promedio, son de una semana. Le siguen los 'Hotel Todo Incluido', matrimonios con o sin hijos que suelen tener estancias de tres a quince días.

Después, cuando los hijos se vuelven independientes, primero se hospedan en 'Hotel Plan Europeo' y posteriormente evolucionan a rentar un departamento en el destino; sus estancias suben de siete a veinte días. El siguiente paso es cuando adquieren un 'Tiempo Compartido', etapa en la que comienzan a pensar en planear su retiro, vacacionando de veinte a cien días al año; para, finalmente, llegar al sexto y último nivel, que es la etapa de retiro, cuando adquieren para ello una casa o departamento, en el cual vivirán, en promedio, de tres a diez años.

Esta información la aporta el estudio reciente realizado por la consultora de asesoría financiera Deloitte, titulado 'Oportunidades de Mercado y Perspectivas del Turismo de Salud en México', que se divide en tres capítulos: Turismo Médico, Turismo Wellness y Turismo de Retiro. De los dos primeros ya nos ocupamos en este espacio últimamente.

Hoy nos ocupamos del tercero, del cual la investigación sostiene que dentro del ciclo de vida de un turista, para tomar la decisión de comprar un inmueble o retirarse a vivir en otro país, en promedio visitó el destino elegido cinco o seis veces, y precisa que esta búsqueda de un segunda casa de larga estancia, de retiro o alguna residencia para adultos mayores, comienza antes de los cincuenta años de edad.

Deloitte sostiene que el perfil de este viajero, con una edad promedio de 65 años, se define por tener un gasto mayor en salud, búsqueda de incrementar su calidad de vida, realiza viajes de larga duración y tiene mayor potencial de gasto, gusta de los cruceros y de viajes Wellness, cambia de residencia o elige residencias de larga estancia, o definitivamente compra una casa para retirarse. Estos turistas son el mercado objetivo para aquellos que tengan la intención de invertir con miras a captar este segmento turístico.

En México, un ejemplo clásico es San Miguel de Allende, donde particularmente me ha tocado la experiencia de caminar entre sus calles alejado de las zonas turísticas, y no escuchar más que hablar inglés entre quienes habitan en esas colonias. Sin duda, son miembros de la enorme comunidad de retirados estadounidenses que eligieron este destino para pasar los últimos años de su vida en un lugar agradable, con buen clima, cerca de centros hospitalarios y con gran calidad de vida.

Al respecto, el estudio afirma que los factores que hacen de nuestro país un sitio atractivo para turistas retirados son el clima y el costo de vida. “Mantener el nivel de vida que tenían en su etapa productiva y contar con un programa de financiamiento de la salud son las principales preocupaciones de los futuros retirados”, concluye.

Y da ejemplos, tomando como punto de comparación el costo de vivir en Estados Unidos: en México los precios de ropa y calzado son casi 19 por ciento más baratos; las actividades de ocio y entretenimiento resultan 55 por ciento más bajas; comprar en un supermercado, casi 103 por ciento menores; comer en un restaurante, 124 por ciento; los costos de los servicios, casi 140 por ciento; el alquiler o la compra de vivienda, 188 por ciento; y las tarifas de transporte las encuentran 290 por ciento más baratas. Como se puede ver, las diferencias son grandes y muy convenientes para que su dinero ahorrado o pensión les rindan mucho más.

Aunque también inciden otros factores, como la proximidad, afinidad con la cultura mexicana y la posibilidad de solucionar temas de salud, recreación y convivencia.

En los últimos años, este mercado ha crecido paulatinamente en nuestro país, desarrollándose más en San Felipe y Rosarito, Baja California; Los Cabos, Todos Santos, Loreto y Puerto San Carlos, en Baja California Sur; San Carlos, Puerto Peñasco y Álamos, Sonora; Sayulita, en Nayarit; Chapala, Ajijic, Etzatlán y Puerto Vallarta, Jalisco; Ixtapa-Zihuatanejo y Troncones, Guerrero; y Mazatlán, en Sinaloa.

Es fácil notar que prefieren el Mar de Cortés y el Pacífico. Fuera de ahí, sólo aparecen en este mapa Cuernavaca, en Morelos; San Miguel de Allende y Mineral de Pozos, Guanajuato; la ciudad de Oaxaca; y en Yucatán, Puerto Progreso y Mérida.

Citando a la Asociación Mexicana de Asistencia en el Retiro, Deloitte pronostica que el tamaño del mercado potencial de retirados para el año 2050 será de 3.9 millones, tan sólo de estadounidenses. Tal vez este segmento sea un buen prospecto para invertir a futuro.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.