Comida del viajero Cassius
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Comida del viajero Cassius

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Comida del viajero Cassius

22/01/2015
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Cassius

   

Cassius
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Dirección: Orizaba 76,Col. Roma, Delegación Cuauhtémoc

Teléfonos: 6383-7050

Twitter: @cassiusroma

Horarios: Lunes a miércoles, 13:00 a 24:00. Jueves a sábado, 13:00 a 2:00. Domingos, 13:00 a 18:00 horas

Precio: $300-500 por persona

Tarjetas: American Express, Master Card, Visa; crédito y débito

Tiempo: Una hora

Compañía: Amigos y pareja


Un lugar acogedor, en el corazón de la Roma, con una extraña fusión entre lo antiguo y lo moderno, y que se inspira en un hombre viajero suena a una opción interesante para cenar. Desde que abrieron Cassius a mediados de 2014 me llamaba la atención sólo por su estilo, después escuché comentarios sobre su comida y finalmente me animé a conocerlo.

Con una carta de bebidas con énfasis en los cócteles, es decepcionante que los dos que elegí no estuvieran buenos: el Dirt and Blood se supone que es una mezcla de jugo fresco de toronja con concentrado de tamarindo, ginebra y clavo, pero cuando el “jugo fresco” resulta de caja, el sabor se vuelve monótono y sobre todo empalagoso; también probé la michelada con clamato y camarón seco que no resultó mala, pero esperaba más camarón y una bebida más densa.

Ahora pasemos a la comida: el primer plato llegó a la mesa y mejoró la experiencia. El lechón asado es delicioso, sumamente suave y jugoso, con mucho sabor y textura. Viene con algunos tropiezos de naranja que lo vuelven más fresco, aunque el amargor de la arúgula que le acompaña apaga por completo el sabor de la carne.

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Mi emoción bajó con el lobsicle, que es una cola de langosta asada con mantequilla de estragón y que llegó a la mesa completamente fría. También estaba ligeramente sobrecocida y aguada. La salsa de tres chiles que la acompaña la opaca y mata el sabor de la mantequilla de estragón.

Luego seguí con una ensalada de trigo y arroz silvestre con panceta, dátiles y pistaches. El juego de texturas y de sabores dulces, salados y su untuosidad en boca es una mezcla genial, aunque resulta cansado luego de algunos bocados. Un poco de acidez -que no aporta la vinagreta que marca el menú- o algo de hierbas frescas, se antojan.

En Cassius, los bardots ocupan el lugar principal en el menú. Son flatbreads -pan sin esponjar parecido al pan pita- con distintos rellenos. Probé el de albóndigas de cordero tras una recomendación del mesero, pero la carne estaba ligeramente pastosa y le faltaba un poco de sal y especias; lo mismo pasó con la salsa ragú. De nuevo, la arúgula dominaba en sabor.

Finalmente llegamos al postre: opté por el sándwich de helado. El sabor a chocolate de las galletas que sirven de tapas es bueno, pero están excesivamente duras -tanto que es necesario partirlas con un cuchillo para carne- lo cual impide disfrutarlo plenamente.

Las ideas que conforman el menú son buenas, pero la comida falla en la ejecución y necesita un ajuste de tuercas. Mejor sazón, mayor cuidado en las cocciones y balance en los platos y cócteles serían suficientes para que valiera la pena ir y volver.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.