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Urge un entendimiento

16/01/2020
Actualización 16/01/2020 - 13:52

Aunque en todo primer año de gobierno caen las inversiones y el PIB, en 2019 la contracción fue extraordinaria; la caída en las inversiones públicas (14 por ciento) se explica por el mandato de austeridad, subejercicio y por la novatada de algunos funcionarios.

Por su parte, la formación bruta de capital privado cayó 8.6 por ciento de octubre 2018 al mismo mes del año pasado, lo que se explica, como cada inicio de sexenio, por condiciones de incertidumbre relacionados con las decisiones del nuevo gobierno y, en 2019, además, con menores exportaciones industriales y con la suerte que correría el T-MEC.

México necesita revertir la desaceleración económica y sólo podrá hacerlo con el entendimiento entre gobierno y empresarios. Las inversiones privadas reaccionan a la expectativa de ganancias que dependen de su propia eficiencia para entender y atender el comportamiento de los mercados, de la estabilidad macroeconómica, y de condiciones intangibles que configuran lo que llaman 'confianza'.

Las condiciones del mercado interno han de mejorar este 2020 por el aumento de los salarios y por una mejor planeación de las inversiones en infraestructura.

Sobre esto último, recordemos que el año pasado gobierno y empresarios configuraron un Plan Nacional de Infraestructura para todo el sexenio. Durante varios meses, Antonio del Valle Perochena, del Consejo Mexicano de Negocios y Carlos Salazar Lomelín, del Consejo Coordinador Empresarial, sostuvieron reuniones con López Obrador para identificar proyectos de inversión carretera, aeroportuaria y portuarias, que les serían presentarlos a diversas compañías.

Se conformó así un Plan Nacional de Infraestructura consistente en unos mil 600 proyectos, con una inversión total estimada en 424 mil 149 millones de dólares, de la cual 56 por ciento sería empresarial y 44 por ciento pública, a realizarse en cinco años, a partir de enero de 2020.

Como sea, el mercado interno será, según el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, el soporte de la actividad económica durante este año, lo que no ocurrió en las décadas en que todo se enfocó a las exportaciones en el marco del TLCAN.

Si las condiciones de mercado son al alza y la estabilidad macroeconómica se ha mantenido estrictamente, para animar las inversiones privadas falta que el gobierno sea más institucional y menos personalista en sus decisiones, y que los empresarios entiendan que hay nuevos elementos sobre la mesa de negociación para invertir en diversos sectores, como ocurrió en el de infraestructura, que aparentemente satisfizo a los involucrados.

Ahora se está negociando el plan de infraestructura del sector energético con la intención de presentarlo en febrero, pero las cúpulas empresariales ya reclamaron airadamente la reanudación de las licitaciones de una actividad extraordinariamente rentable como es el petróleo.

En su conferencia de prensa del 8 de enero, AMLO descartó la reanudación de tales licitaciones, quizás con fines de negociación de sus términos; sería desastroso que el empresariado viera en ello mayores motivos de desconfianza y pesimismo y que contuviera sus inversiones a lo indispensable por el resto del sexenio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.