Precios de garantía
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Precios de garantía

24/01/2019

El primer anuncio del organismo creado el 17 de enero para establecer la Seguridad Alimentaria Mexicana, al frente del cual está Ignacio Ovalle Fernández, fueron los precios de garantía para maíz, frijol, arroz, trigo panificable y leche, los cuales comenzaron a operar el viernes 18.

Ese organismo es responsable de “la búsqueda de la autosuficiencia y la seguridad alimentaria” en productos básicos del campo; la información disponible indica que el principal instrumento consiste en ofrecerle a campesinos que cultivan pequeñas superficies -hasta 5 hectáreas-, precios por sus cosechas bastante más altos que los de mercado.

Enfocar la política rural en apoyo de las pequeñas unidades campesinas tiene virtudes, aunque el instrumento elegido generará problemas; la ventaja productivista es que los campesinos en pequeño son quienes tienen el mayor potencial productivo por aprovechar, el cual permitiría alcanzar la autosuficiencia alimentaria en maíz, para no seguir importando más del 60 por ciento del consumo anual.

En trigo panificable, arroz y frijol, de los que estamos importando entre el 60 y el 80 por ciento de nuestro consumo, hay capacidades ociosas a movilizar para recuperar la seguridad nacional en su producción.

La nueva política rural también tiene la virtud de que hace justicia en materia de subsidios rurales, los cuales se han entregado durante décadas por superficie y volumen de cosechas, es decir, se han concentrado en los agricultores más grandes y eficientes.

Los campesinos en pequeño necesitan diversos apoyos y servicios para aprovechar el potencial de sus tierras; no tienen financiamiento, seguro, asistencia técnica, canales de comercialización, ni reciben por sus bajas cosechas ingresos que solventen mejoras en sus condiciones de vida, de productividad y de vinculación a los mercados.

Por primera vez en décadas, esos campesinos de cinco hectáreas o menos, que tienen más del 75 por ciento de las unidades agrícolas del país y aportan 35 por ciento de la producción agrícola nacional, serán beneficiarios de subsidios a sus actividades como agricultores.

Sin duda habrá fuertes polémicas acerca de los precios de garantía más altos que los del mercado como mecanismo para canalizar esos subsidios; serán muchos los alegatos sobre si es el mecanismo idóneo, de los que cabe esperar algunos señalamientos valiosos.

El tema de los subsidios hay que descartarlo de la discusión, porque no hay agricultura eficiente en el planeta en la que sus campesinos no estén subsidiados, y lo están porque la seguridad alimentaria es un componente esencial de la seguridad nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.