¡Emergencia recesiva!
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¡Emergencia recesiva!

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¡Emergencia recesiva!

19/03/2020
Actualización 19/03/2020 - 12:18

La pandemia causada por el Covid-19 es la segunda que declara la OMS en lo que va de este siglo XXI; la de abril de 2009 se declaró por la influenza H1N1. Tienen en común que coincidieron con fases críticas del ciclo económico, del que no se habló entonces, ni se habla ahora del actual por la psicosis de salud creada.

El problema que representa el Codiv-19 para la salud pública es serio, pero no dejan de sorprender los efectos de crack en la producción, el comercio, el consumo, el turismo y el transporte globales que tienen las medidas que se han tomado para contenerlo.

No es verdad que el virus o los precios del petróleo tengan la culpa del quiebre de la economía global; ésta ya venía arrastrando grandes capacidades productivas ociosas que llevaban a una recesión o, al menos, a una depresión; era también evidente que los mercados bursátiles estaban inundados de una liquidez inmensa, causante de burbujas especulativas que pronto iban a reventar.

Sin embargo, las medidas que se han tomado para contener el contagio del nuevo coronavirus, le ponen un freno sin precedentes a la economía real y a los valores bursátiles, lo que no sólo hace inevitable una recesión, sino que será una muy profunda.

La recesión significa que estará a prueba extrema la competitividad de cada empresa y de cada banco de todos los países. Las menos eficientes se depreciarán y desaparecerán, y las que no puedan pagar sus deudas pondrán en crisis al sistema financiero. Al final habrá menos firmas productivas, más conglomerados y mercados oligopólicos.

De la crisis de 2008-2009, que se originó al reventar las burbujas especulativas de los bonos chatarra, se dijo que fue la más grave desde el crack de 1929; la que está iniciando será peor y durará mientras desaparecen, por quiebra o depreciación, los altos niveles de capacidad productiva ociosa (Ford, GM y Fiat Chrysler cerrarán su producción en EUA por culpa del virus… y de que sus ventas vienen cayendo desde 2017 y bajaron 4 por ciento más en 2019). La economía mexicana, carente de capacidad tecnológica propia y de un sistema bancario al servicio de los sectores productivos, tiene una gran dependencia de la actividad de empresas estadounidenses que operan en su país y en México en ramas como la automotriz y algunas otras.

Entre ese tipo de empresas, la consultora fiscal y de seguros internacional PwC encuestó a los responsables financieros acerca del impacto que podían prever en sus negocios de la pandemia del nuevo coronavirus.

El 54 por ciento consideró que les afecta significativamente; el 58 por ciento estimó que tendrá una reducción en sus ingresos y utilidades y lo más grave, el 62 por ciento declaró que afrontará la situación reduciendo costos y 32 por ciento, difiriendo o cancelando planes de inversión.

Por su parte, el empresariado nacional no se ha visto entusiasmado con la 4T para llevar a cabo grandes planes de inversión; los hacen, como el Plan Nacional de Infraestructura, pero no los concretan, y tienen décadas de mantener una muy baja tasa de formación bruta de capital en la planta productiva.

La emergencia recesiva es ineludible como proceso global de depreciación y pérdidas de capital, que se acentuará en economías como la nuestra; en vez de sacarlo del país, habría que ponerlo a trabajar con un programa anticíclico que debería formular el gobierno.

Mucho depende de la capacidad financiera de la Hacienda pública. Cuando dice AMLO que habrá que bajar el gasto público ante la caída de los precios del petróleo, debería considerar el diferimiento de proyectos como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, porque además del programa contracíclico en apoyo de la movilización económica, habrá que fortalecer la operación eficiente del INSABI y asegurar su más amplia cobertura, lo que supone mucho más presupuesto. Ante la pandemia, lo mínimo es poder curar a quienes enfermen.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.