Crecer para distribuir, o…
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Crecer para distribuir, o…

01/02/2018
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dinero
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¿Bastará con hacer bien -sin corrupción- lo que permiten hacer las instituciones existentes, o ya son insuficientes para sacar al país del atolladero?

Suponiendo que quien llegue a la presidencia de la República tuviera la voluntad política, ¿contará con los instrumentos idóneos para establecer un orden de prioridades entre los muchos problemas del país, y darle así rumbo y pertinencia a las políticas públicas?

El presupuesto de ingresos y gastos del gobierno federal es el principal instrumento de política que queda, que debería servir para redistribuir el ingreso y propiciar el crecimiento de las inversiones privadas, dos de sus funciones sustantivas. ¿Bastaría con corregir sus deficiencias para solventar un plan tendiente a reducir las desigualdades y a fomentar el crecimiento productivo y del empleo?

Antes de contestar a preguntas como esas, hay que tomar en cuenta, por ejemplo, que el país ya no tiene la administración de su ahorro y crédito; ahora lo hacen algunos bancos extranjeros que cobran comisiones exorbitantes, muy superiores a las que les permiten en sus países de origen e inclusive en naciones de menor desarrollo que México. ¿Estaría preparado el siguiente gobierno para regular los servicios bancarios privados, como se hace en cualquier nación, y para fortalecer a la banca de desarrollo?

Además, otras condiciones adversas son generales y van ganando fuerza en todo el mundo, como es la creciente autonomía de la economía global ante los gobiernos y las sociedades, economía de la que México es ahora mucho más dependiente hasta de lo más estratégico, como alimentos y energéticos.

De entrada, la globalización reduce los márgenes de maniobra de los Estados, y en eso México se distinguió desde los años noventa del siglo asado con una apertura acelerada e incondicional al comercio y las inversiones de corporaciones transnacionales. Esas corporaciones vienen acrecentando su independencia e influencia sobre gobiernos de todo el mundo, favorecidas por la política de libre mercado concentradora de poder en las corporaciones más poderosas.

Si el próximo gobierno de México se propusiera mejorar la capacidad de dirección y ritmo del desarrollo nacional, y atemperar las tensiones sociales, el primer paso tendría que ser el abandono de la tesis de que por sí misma, la libre competencia genera tanta riqueza que acaba por descender 'goteando' sobre todo el mundo; está demostrado que jamás ha sido así. Se tiene que invertir la estrategia de los últimos 30 años: para crecer, hay que distribuir.

http://estadoysociedad.com

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.