Concesionar el NAIM
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Concesionar el NAIM

25/10/2018

Todo apunta a que la consulta sobre el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México que ha convocado AMLO, y que hoy empieza, llevará a los “consultados” a rechazar la opción de Texcoco, lo que no tiene que resultar, necesariamente, en la cancelación del proyecto; llevaría a que el entrante gobierno se retire financieramente, pero no hay que perder de vista que se ha tenido el cuidado de dejar la puerta abierta para que pudieran terminarlo y operarlo inversionistas privados.

La posibilidad de que el NAIM sea íntegramente concesionado la ha planteado el propio López Obrador; para ello, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México deberá conseguir los 88 mil millones de pesos que faltan para completar los 285 mil millones en que está presupuestada la primera etapa.

Reunir esa cantidad no es problema para los grupos interesados en el nuevo aeropuerto; Carlos Slim, uno de los principales constructores del NAIM, junto con ICA, dijo el domingo que aunque fuera Santa Lucía, “sería conveniente que se haga una licitación para que sea operado por privados, incluyendo expertos internacionales”.

Slim ya debe haber calculado que la inversión vale la pena como negocio; también los tres grupos aeroportuarios, GAP, ASUR y OMA siguen interesados en invertir en el aeropuerto en Texcoco.

Si la obra es rentable, habrá capital privado que estará dispuesto a negociar los términos de una concesión y de las garantías correspondientes.

El problema que tiene que resolver el grupo concesionario, si no contara con el concurso de Nafinsa como hasta ahora, es el de las garantías directas y colaterales para atraer nuevos inversionistas.

Si por el contrario, el negocio no fuera atractivo para inversionistas privados sin el respaldo financiero del gobierno, se confirmaría la sospecha de que está diseñado para que los costos sean públicos y las utilidades privadas.

La discusión abierta acerca del NAIM permitirá esclarecer la trama financiera armada por el gobierno de Peña Nieto, con Nafinsa en el centro, y saber si el proyecto se sostiene sólo con capital privado, sin menoscabo de recursos públicos.

Resuelta la actual incertidumbre, la amenaza de desprestigio del gobierno entrante y las protestas del Consejo Coordinador Empresarial se disiparían con la exposición transparente de las causas detrás de lo que ocurra.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.