¿Qué esperar del T-MEC?
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¿Qué esperar del T-MEC?

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¿Qué esperar del T-MEC?

01/07/2020
columnista
Graciela Márquez
Secretaria de Economía

Hoy, 1° de julio de 2020, se abre una nueva era en la integración de América del Norte. La entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) confirma la pertenencia de México a una región decidida a mantenerse unida y competitiva en la economía global.

En los últimos 26 años el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) impulsó el comercio exterior de México a través de una plataforma de exportación robusta. Muestra de ello es la manufactura media y avanzada, así como el décimo lugar que ocupamos como país agroexportador a nivel mundial. La modernización del TLCAN da origen al T-MEC, tratado con el cual nuestro país reconfigura su relación comercial y productiva con Estados Unidos y Canadá.

En el inicio de esta nueva era de integración regional para América del Norte, quisiera reflexionar en este espacio en torno a lo que podemos esperar de este nuevo Tratado. El T-MEC, construido a partir de las reglas del TLCAN, renueva nuestra convicción de que los tres países formamos una asociación para hacer de Norteamérica la región más competitiva, lo que se traducirá en crecimiento, empleos, desarrollo y bienestar.

Para México, el T-MEC mantiene el acceso preferencial consolidado con el TLCAN a nuestro principal mercado de exportaciones, los Estados Unidos, a donde se destinan más del 80 por ciento de nuestras ventas de bienes y servicios al exterior. Igualmente, nos asegura seguir construyendo nuestra relación con Canadá, tercer socio comercial y cuarto destino de nuestras exportaciones.

En el mundo post Covid-19 seguramente veremos una reorganización de las cadenas globales de valor y una mayor necesidad de acercar oferta y demanda. En ese sentido, el T-MEC será una poderosa herramienta para ayudarnos a los tres países de la región a superar los devastadores efectos económicos ocasionados por la pandemia del Covid-19. La coyuntura actual está obligando a replantear ciertas cadenas globales de valor y a reubicar la proveeduría más cerca del consumidor final. En este contexto de restructuración de cadenas y de desacoplamiento de proveedores en terceras regiones, México tiene una oportunidad única para seguir consolidando su posición como la plataforma de exportación de manufacturas en América del Norte.

En el caso específico del sector automotor, aun cuando el nuevo régimen de origen del T-MEC presenta condiciones más estrictas al exigir mayores niveles de contenido regional, ello es un incentivo, pues motivará el desarrollo de mayor proveeduría regional, lo que también atraerá más inversiones productivas hacia América del Norte y, en particular, a México. En la Secretaría de Economía estamos construyendo las estrategias que nos permitirán identificar con toda precisión los nichos que la proveeduría nacional podría satisfacer, a fin de apuntalar el cumplimiento del nuevo régimen de origen por parte de las armadoras establecidas en nuestro territorio y las inversiones futuras en este sector.

El T-MEC nos abre una diversidad de oportunidades en lo que se refiere a la economía digital, las telecomunicaciones, el uso de tecnologías de la información y el comercio electrónico, todos ellos herramientas poderosas para reactivar la economía de la región. Este acuerdo nos ofrece las disposiciones para que México pueda capitalizar las oportunidades de la nueva economía y convertirse en un actor importante en temas de la economía digital. Existe un enorme potencial para, por ejemplo, desarrollar plataformas digitales mexicanas que impulsen el establecimiento de los nuevos negocios de la era informática, en la que debemos insertarnos de la manera más eficiente y en la que el T-MEC ofrece el marco legal para alcanzarlo.

Este acuerdo nos va a permitir democratizar el comercio exterior de México, ya que las nuevas disposiciones relativas a la integración de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) a un mercado de casi 500 millones de habitantes en América del Norte abrirán nuevas oportunidades a la exportación para este grupo de empresas, así como emprendedores de diversas regiones del país que han tenido dificultad para beneficiarse de la integración a los mercados internacionales. En el portal MIPYMES MX las empresas encontrarán la información y las herramientas necesarias para su incorporación a las cadenas de proveeduría del comercio exterior y así recibir el impulso del T-MEC.

El potencial del T-MEC será aprovechado por todo México si todos los sectores trabajamos de manera coordinada. Mayores flujos comerciales y de inversión requieren alinear los esfuerzos del sector público en los distintos órdenes de gobierno, junto con los del sector privado, con el objetivo común de fomentar y diversificar las exportaciones. De igual manera, es necesario trabajar en conjunto para capitalizar las oportunidades que promuevan la inversión productiva. Ya hemos iniciado las primeras acciones encaminadas a sacar el mayor provecho del T-MEC. En primer lugar, los 32 seminarios de difusión de las ventajas y oportunidades del nuevo tratado, uno por cada entidad federativa, tienen como propósito acercar información concreta a todas las empresas del país. Asimismo, estamos realizando acercamientos con empresas globales para que tomen decisiones de relocalización de sus plantas en nuestro territorio. México es hoy un espacio productivo que ofrece seguridades frente a la disrupción causada por la pandemia y las tensiones comerciales.

El T-MEC nos da reglas claras y nos ofrece certidumbre en torno a la integración productiva de América del Norte. Desde la Secretaría de Economía trabajamos para aprovechar al máximo esas condiciones y crear las oportunidades de desarrollo que nos ofrece la integración comercial y productiva. En el gobierno del presidente López Obrador estamos convencidos que el T-MEC es una palanca para generar bienestar para todos los mexicanos.

* La autora es la secretaria de Economía del gobierno de México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.