Las varias pistas del escenario nacional
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Las varias pistas del escenario nacional

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Las varias pistas del escenario nacional

10/08/2020
Actualización 10/08/2020 - 15:49

La ciudadanía con avidez se ha pegado mañana, tarde y noche a los televisores, a las bocinas radiofónicas y a las benditas redes sociales para dar seguimiento a las medidas justicieras del gobierno en contra de la nefasta práctica que ha llevado a la ignominia a esta gran nación durante décadas, eje central de la política de la actual administración e indudablemente, el más sentido reclamo social, que fue sustento indiscutible del triunfo electoral de 2018.

Repentinamente, apenas sumergidos, de a poquito, en la nueva normalidad, la prensa comenzó a dar cuenta de importantes arrestos de personajes buscados por delitos cometidos, presuntamente, durante el desempeño de cargos públicos expresamente en las dos administraciones pasadas, generando una expectativa creciente y toda suerte de especulaciones sobre la nuclear explosión de la bomba que producirían las revelaciones de los exfuncionarios federales y estatales aprehendidos.

El escenario nacional se articula con varias pistas de atención simultánea y superpuesta que atraen alternativamente la atención del auditorio expectante, por momentos agobiante, por momentos confuso e incomprensible.

En el contexto de la insuperada y desesperante crisis de salud y sus claros impactos en la economía y el ánimo social, se han venido sucediendo eventos de gran impacto mediático, pero de efímera permanencia en el imaginario colectivo.

El primero de ellos, por su indudable relevancia, es la extradición del exdirector de Pemex. Mediante trascendidos y aparentes filtraciones se ha dado seguimiento virtual a las declaraciones del repatriado y sujeto a proceso exalto funcionario de la paraestatal más importante del país y los eventuales señalamientos sobre la corrupción de conocidos miembros de la clase política, que ha sido tema predominante durante las últimas semanas, en principio por la magnitud del hecho en sí mismo, pero, posteriormente, por el sorprendente e inusitado manejo que se ha dado al caso, sin que se tenga noticia formal del transcurrir del proceso ni sus implicaciones.

En otra pista, ubicamos la detención del exgobernador de Chihuahua, en su momento, dadas las condiciones de su temporalidad, con mucho ruido y, hasta ahora con pocas nueces, lo que ha desilusionado al ávido auditorio.

En su momento, se tuvo en la escena central la detención en el vecino país del norte, del personaje más influyente en materia de seguridad pública en pasadas administraciones, que, con el paso del tiempo, fue diluyéndose en la atención del público, pero que, nuevamente, cobra relevancia al ser señalados, investigados, perseguidos o cesados, personajes de su círculo cercano que se habían mantenido al margen.

Como asunto más reciente, de impacto y amplia difusión en medios, se tiene la espectacular detención de uno de los delincuentes más peligrosos de los últimos tiempos, presunto responsable de la crítica situación de inseguridad que se vive en la región del bajío y que, con suficiencia, altanería y desparpajo, tuvo la osadía de retar y amenazar públicamente al Estado.

Las escenas se suman, se traslapan una con otra por momentos y velan acontecimientos no menos relevantes de la circunstancia política y social, restándoles trascendencia.

Acostumbrados de manera paulatina a la convivencia con el incómodo e invisible enemigo que nos abate por cientos diariamente, mantiene en la zozobra a millones y amenaza a otros tantos con sumirlos en la pobreza por un impredecible tiempo, ante el cual, hasta ahora, la única arma con que realmente cuenta la sociedad es la distancia, el confinamiento y, eventualmente, la mascarilla, el desconcierto y la complejidad de la coyuntura dominan el entorno, sin una conciencia razonablemente sólida de donde estamos y hacia dónde nos dirigimos.

Por el momento, sólo podemos advertir, como horizonte inmediato en el debate nacional, el mes de junio del año próximo, fundamental objetivo inmediato, con el combate a la corrupción como argumento y la sonoridad de informaciones impactantes, nombres y eventos, aún impredecibles, como medio de satisfacción de las ansias sociales, que serán, en los meses por venir, adecuadamente administradas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.