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Reflexión pos-Covid: ¿Vienen los ‘tremendos veintes’?

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Reflexión pos-Covid: ¿Vienen los ‘tremendos veintes’?

26/01/2021
Actualización 26/01/2021 - 10:49
columnista
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

La población se encontraba lidiando por segundo año con una pandemia que afectaba las vías respiratorias, con una letalidad altísima. El segundo brote fue más mortífero que el primero. Los confinamientos cada vez se hacían más difíciles de sobrellevar. Pero llegó ‘la luz al final del túnel’ y la pandemia terminó. Por otro lado, los avances tecnológicos de la época no tenían precedente. Inclusive, muchos de los miedos que engendraban estos avances tecnológicos habían sido vencidos y su uso comenzó a generalizarse. La pandemia terminó y las personas comenzaron a salir con un marcado sentimiento de modernidad y de romper con las tradiciones. El arte floreció en todas sus formas y la economía creció significativamente (Stillman, 2017).

No estoy hablando de la actualidad, ni de qué podría pasar hacia delante, necesariamente, sino de lo que ocurrió hace exactamente un siglo: ‘Los tremendos veintes’ o ‘roaring twenties’. La influenza española (1918-1920) había infectado alrededor de dos tercios de la población a nivel mundial y muy desafortunadamente había matado cerca del cinco por ciento. Por su parte, los avances tecnológicos −que en muchos casos ya habían sido creados−, se volvieron asequibles para una gran parte de la población. Tal es el caso del radio, el cine sonoro, la aviación comercial y el automóvil, producido de manera masiva a partir de una línea de producción. Así, la economía de Estados Unidos, por ejemplo, creció poco más de 40 por ciento de 1920 a 1929, las obras de construcción se duplicaron y el mercado de valores creció a una tasa promedio de 20 por ciento anual. Las películas en blanco y negro con personas bailando Charleston, vestidos con un atuendo muy particular y complejo o manejando sus Ford Modelo ‘T’ en ciudades llenas de gente, son reflejo de esta época de dinamismo y crecimiento. Esta época de gran crecimiento no solo se observó en Estados Unidos, sino también en Europa. A los llamados ‘roaring twenties’ en Estados Unidos, se les llamó ‘années folles’ (años locos) en Francia y ‘goldene zwanziger jahre’ (años dorados) en Alemania.

En mi opinión, la toma de protesta de Joe Biden y Kamala Harris como presidente y vicepresidenta, respectivamente, de Estados Unidos la semana pasada, marcaron el inicio de los ‘nuevos tremendos veintes’. Después de cuatro años de obscuridad en EU, con insultos, exaltación de la violencia y la polarización, vejación de los valores universales, el conformismo con la ignorancia y cerrazón −muchos de los atributos del populismo−, una buena parte de la sociedad estadounidense despertó y rescató la democracia liberal más importante del mundo. Por fin se tomará en serio la lucha en contra de la pandemia por el Covid-19 tanto en el tema de salud como en el económico. Por el lado de la salud, se limitará la movilidad de una manera inteligente para disminuir el número de contagios, así como otra serie de medidas para minimizar el número de fallecimientos y se hará todo lo posible para acelerar el proceso de vacunación. Por el lado económico, se van a continuar instrumentando paquetes de estímulo fiscal y prevalecerá la laxitud monetaria a nivel global para ‘tender puentes’ entre el momento actual y el momento en el que una buena parte de la población se encuentre inmunizada, para preservar los empleos.

Así, la mayoría de los países observarán tasas de crecimiento económico positivas este año, debido al efecto ‘rebote’ de reactivación de la actividad económica, después de las caídas tan substanciales del PIB el año pasado. Asimismo, todavía quedan retos previsibles en el corto plazo en cuanto a la absorción de costos de los cambios estructurales que se venían gestando ya en la parte tardía del ciclo económico 2010-2019, así como los propiciados por la propia pandemia. Sin embargo, el verdadero crecimiento, es decir, cuando se rebasen los niveles de actividad económica pre-Covid, se comenzará a observar en 2022. Así, el año que entra, que una parte significativa de la población esté vacunada y que la población se sienta con cierta seguridad de volver a salir, viajar, retomar una vida más parecida a la era pre-Covid va a representar un crecimiento económico relevante en los siguientes años. Máxime que estos meses en confinamiento han hecho reflexionar a la población sobre cosas que no debemos de dar por sentadas.

Un aspecto que preocupa mucho a la mayoría de los economistas es que toda esta laxitud monetaria y fiscal termine por generar la siguiente crisis económica, sobre todo por los bajos costos de capital, que generan inversiones que no necesariamente van a ofrecer los rendimientos por los que implícitamente se están pagando o porque se pudieran generar altos niveles de inflación o desbalances fiscales significativos. Al final del día, ‘los tremendos veintes’ terminaron con la Gran Depresión de 1929.

Referencia

Stillman, Edmund O. The roaring twenties. Scotts Valley, CA: CreateSpace Independent Publishing, 2017

* El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

* Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.