Perspectiva Global

Polarización y deber ciudadano

10 acciones para preservar los principios de una democracia liberal —que nos ha costado mucho construir en los últimos treinta años— y para que se fortalezca el Estado de derecho.

El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

México se encuentra polarizado. No es nuevo, ni es exclusivo de México (e.g. Trump en EU, Reino Unido con el 'Brexit', etcétera). No es nuevo desde el punto de vista en que México ha sido históricamente un país de fuertes contrastes socioeconómicos. Desde la hegemonía de los aztecas con respecto a otras culturas mesoamericanas (alrededor del año 1400 d.C.) y su propia división de clases —nobles y plebeyos— en la época precolombina, pasando por la época colonial —con españoles peninsulares, criollos, nativos y diferentes niveles de mestizaje—, hasta el México independiente en sus diferentes momentos históricos. La realidad es cruda: No hemos podido resolver el problema histórico de desigualdad. Si bien cada evento hay que analizarlo a la luz de las circunstancias del momento en el que sucedió, no importa mucho lo que hemos transitado en México: guerra de Independencia, guerra de Reforma, Revolución, Expropiación Petrolera, 'dictadura perfecta', desarrollo estabilizador, 'petrolización' de la economía, nacionalización de la banca, época neoliberal —por mencionar algunos—, no hemos resuelto el problema de desigualdad.

Si observamos los países que han podido mitigar la desigualdad de manera sostenible, con crecimiento económico y tomando en cuenta la naturaleza libre y creativa del ser humano, el común denominador es la aplicación de la ley. Así, el terreno es mucho más parejo para los habitantes de un país, sin importar en qué condiciones socioeconómicas nacieron. En mi opinión, si no fortalecemos el Estado de derecho, hagamos lo que hagamos, no resolveremos nuestro problema histórico, de manera sostenible. Tenemos que fortalecer tanto la persecución del delito, como la administración y procuración de justicia y contar con reglas claras que fomenten las condiciones

La polarización no es nueva. Sin embargo, lo que sí es nuevo es que nuestro presidente —siendo ya presidente en funciones—, continúe asignando adjetivos como fifí, entre muchos otros a una parte de la ciudadanía. Hay memes, encuestas, de todo en nuestro muy creativo y risueño país. "¿Qué tan fifí o chairo eres?" se ha vuelto la pregunta de moda. Desafortunadamente veo que lejos de mitigar o resolver el problema de desigualdad, esta retórica que escuchamos cada mañana va a profundizar el problema. Esto se debe tanto a la falta de acciones para fortalecer el Estado de derecho —que no es exclusivo del gobierno actual—, como al discurso polarizador recurrente, que está instrumentando nuestro gobierno.

¿Qué podemos hacer? Si queremos preservar los principios de una democracia liberal —que nos ha costado mucho construir en los últimos treinta años—, y que se fortalezca el Estado de derecho, considero que al menos tenemos que comprometernos a llevar a cabo las siguientes 10 acciones: (1) Respetar la ley a rajatabla, en todos los ámbitos. Claramente esto incluye no ofrecer 'mordidas' por ningún motivo; (2) participar en los procesos electorales de manera informada. Al menos considero que debemos estar al pendiente de las fechas de los comicios para no salir de vacaciones esos días, informémonos con suficiente antelación sobre quiénes son los candidatos y si es posible, asistir a alguna reunión con ellos; (3) respetar la envestidura presidencial. Basta de decirle 'Peje' o de otras maneras a nuestro presidente; (4) no utilizar los adjetivos chairo, fifí, ni ninguno que fomente la polarización. Esto incluye dejar de compartir memes y chistes relacionados; (5) pedir factura de todo lo que compremos o los servicios que adquiramos. Así, incorporamos personas y transacciones a la formalidad, fomentamos una carga fiscal más equitativa y abonamos al fortalecimiento del Estado de derecho; (6) hagamos lo posible por ser objetivos en nuestras apreciaciones sobre las políticas que está llevando a cabo el nuevo gobierno. Evitemos la tentación de llevarnos por los apasionamientos e irnos a los extremos porque solo abonan a la polarización; (7) informémonos y seamos balanceados cuando ofrezcamos nuestra opinión sobre la situación del país. No solo hablemos de 'lo malo', hay muchas cosas buenas que decir. El país no es su gobierno nada más; (8) si no concordamos con alguna política o modificación del statu quo, participemos en organizaciones no gubernamentales, militemos en un partido político; (9) suscribámonos a periódicos, aunque los puedan leer gratis por internet. Queremos prensa libre y la prensa necesita suscripciones para sobrevivir; y (10) tengamos una actividad 'pro-bono' para apoyar la educación de nuestro país, en el ámbito en el que más podamos aportar, empezando por las escuelas de nuestros hijos.

"Envío mi más sentido pésame y un muy fuerte y afectuoso abrazo a mi querido amigo Guillermo Aviña y familia, por la sensible pérdida de su mamá María de la Luz Buendía Olmedo".

* Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

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