México ante la volatilidad extrema de los mercados
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México ante la volatilidad extrema de los mercados

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México ante la volatilidad extrema de los mercados

10/03/2020
columnista
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

Ayer, los mercados accionarios observaron caídas históricas, las tasas de rendimiento de los bonos gubernamentales de economías avanzadas se encuentran en mínimos nunca vistos y las divisas emergentes enfrentan fuertes presiones, incluyendo el peso mexicano. Lo que detonó estas fuertes caídas ayer fue el anuncio que se dio el fin de semana sobre el nuevo programa de Arabia Saudita para incrementar su producción, que llevó a los precios del petróleo a caer casi 30 por ciento. Sin embargo, para explicar la violenta dinámica de los mercados ayer, hay que tomar en cuenta que esto se une a las preocupaciones de los participantes de los mercados por el impacto económico del nuevo “coronavirus” y que esta epidemia llegó en un momento ‘delicado’ en el ciclo económico global, con más de una década de crecimiento, cuando en el pasado estas fases tenían una duración promedio de cinco años. Ante esto ¿Cómo se encuentra México? En lo que resta del espacio platicaré sobre dos aspectos: (1) Cómo se encuentra nuestro país en sus fundamentales macroeconómicos; y (2) qué tipo de políticas se puede instrumentar en estos casos.

(1) Fundamentales macroeconómicos. Considero que nuestro país se encuentra en una mejor situación que las administraciones pasadas en varios de sus fundamentos macroeconómicos. En el terreno externo, por ejemplo, el déficit de la cuenta corriente se encuentra en 0.2 por ciento del PIB, mucho más pequeño que el 1.5 por ciento en septiembre de 2008, justo antes de la Crisis Económico-Financiera Global de 2008-2009. Asimismo, el nivel de reservas internacionales del Banco de México se encuentra actualmente en poco más de 245 mil millones de dólares (mmdd) —incluyendo la Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional—, mientras que en septiembre de 2008 se ubicaban en cerca de 84 mmdd. Por su parte, el petróleo tiene mucha menor importancia en la economía mexicana que en el 2008 e inclusive que en el 2013. En este sentido, el petróleo tiene una ponderación en el PIB de 3.8 por ciento actualmente, mientras que en 2013 ésta era de 6.5 por ciento. Las exportaciones petroleras representaban el 13 por ciento del total en 2013. Hoy solo representan el 5.6 por ciento del total. En el tema de finanzas públicas, en 2008 los ingresos fiscales de origen petrolero eran responsables de poco más de 35 por ciento del total, mientras que hoy por hoy tienen un peso de poco menos de 18 por ciento del total. Destaco también el saldo de los fondos de estabilización, que en 2008 sumaba poco más de 88.3 miles de millones de pesos (mmdp), mientras que a finales del año pasado éste se ubicó en cerca de 240 mmdp. Por último, al igual que en las últimas cuatro administraciones, el gobierno cuenta hoy con una cobertura para los ingresos fiscales de origen petrolero, a un precio de ejercicio de 49 dólares por barril, el precio presupuestado para este año.

(2) Tipo de políticas que se puede instrumentar en estos casos. México cuenta con mecanismos muy similares que la administración anterior para atajar crisis, siendo estos: (a) Política cambiaria; (b) política monetaria; y (c) política fiscal. Por el lado cambiario, la Comisión de Cambios —formada por el Banco de México y Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)—, cuenta con los instrumentos que ha desarrollado para hacer frente a episodios de alta volatilidad en los mercados financieros internacionales, que afectan directamente al peso mexicano, particularmente frente al dólar de EU. En este sentido, ayer la Comisión incrementó el tamaño del programa de coberturas cambiarias de 20 a 30 mmdd. Considero que esta medida contribuirá de manera favorable a un comportamiento ordenado del mercado cambiario. Por el lado monetario, el nivel relativamente alto de la tasa de referencia del Banco de México y la inflación dentro del intervalo de variabilidad del objetivo de inflación de 3.0 por ciento, brindan espacio para que, con la prudencia que ha caracterizado a la Junta de Gobierno, continúe disminuyendo la tasa de referencia. Por el lado fiscal, no hay mucho espacio para instrumentar políticas de expansión. Sin embargo, sí consideramos que se pueden mantener finanzas públicas sanas. Cabe recordar que la utilización de cerca de la mitad del FEIP el año pasado no fue para cerrar la brecha en el déficit que se formó por la caída de ingresos presupuestales —dada la diferencia entre la proyección de crecimiento económico y el observado—, sino que fue utilizado para prepagar deuda de Pemex, lo cual aminoró significativamente la presión financiera de esta empresa productiva del estado. Así, se cuentan con mecanismos muy similares que en la administración anterior para atajar crisis, incluyendo el saldo del FEIP, así como de otros fondos de estabilización y lo que establece la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH).

* El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

* Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.