Ideas para la instrumentación de Jóvenes Construyendo el Futuro (I)
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Ideas para la instrumentación de Jóvenes Construyendo el Futuro (I)

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Ideas para la instrumentación de Jóvenes Construyendo el Futuro (I)

11/12/2018
Actualización 11/12/2018 - 10:50
columnista
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

Nuestro actual gobierno va a instrumentar un programa social llamado Jóvenes Construyendo el Futuro. No coincido con varias de las políticas que se están instrumentando o que están por instrumentarse, por no ser consistentes con los resultados que arrojaría cualquier análisis costo/beneficio sensato. Sin embargo, me queda claro que nuestro presidente tiene el respaldo popular para llevarlas a cabo, debido a que presentó las propuestas a lo largo de sus campañas y que la mayoría de los mexicanos votaron por éstas. Ahora bien, una de las políticas propuestas por nuestro presidente que me parece que puede tener mucho potencial positivo si se instrumenta bien, es el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Este programa está pensado para sacar adelante a un grupo de jóvenes que no han tenido la oportunidad de estudiar más allá de lo más básico o que no tienen un trabajo. Desafortunadamente en México existe una cantidad grande de jóvenes en esta situación. Según la definición de Durán (2017), los jóvenes en esta situación son personas entre 15 y 24 años que no están insertos en el mercado laboral o en la educación, excluyendo a quienes tienen una discapacidad que les impide trabajar o estudiar y también a los pensionados que, por enfermedad o accidente de trabajo, se encuentran en esa condición. Así, utilizando datos de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) del Inegi, con esta definición, en México habían 4.3 millones en 2017.

El tema es terrible no solo por la magnitud, sino por la forma en que se da el problema y por lo que representa como país. Por un lado, es una tristeza que muchos jóvenes no hayan tenido la oportunidad de estudiar más allá de primaria o secundaria porque no contaban con los recursos básicos necesarios, como vivienda o alimentación. En la mayoría de estos casos tuvieron que abandonar la escuela a temprana edad para buscar comida o tener dónde vivir o todavía más triste, porque adicionalmente, esas deficiencias en su alimentación no les permitió contar con la capacidad para sostener el rigor académico necesario para continuar con sus estudios. Asimismo, también es muy triste ver la frustración de tantos jóvenes que habiendo hecho el esfuerzo de estudiar y obtener una licenciatura, no han podido conseguir un empleo. Ni siquiera me refiero a un empleo digno o bien remunerado —en donde también tenemos una gran problemática—, sino un empleo per se. Por otro lado, son los jóvenes con quienes se construye el futuro, tal y como se titula el programa del nuevo gobierno. En este sentido, presumimos que tenemos un bono demográfico porque la mediana de edad de la población mexicana es de 29 años, en donde, por ejemplo, 15 millones de jóvenes se van a incorporar a la fuerza laboral en los próximos 10 años. ¿De qué sirve tener este bono demográfico si no tendrán las oportunidades de educación, empleo y desarrollo? Máxime con la fuerte revolución tecnológica que estamos viviendo y que amenaza con acelerarse. Asimismo, no me parece adecuado no cubrir el rezago que ya hay con estos jóvenes.

Afortunadamente se va a instrumentar el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Además, tengo confianza en que el experimentado secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán —quien fue de los autores del programa de educación enfocado en inglés y computación que el candidato Labastida propuso en campaña hace 18 años—, y la joven secretaria Luisa María Alcalde —habiendo estudiado en una de las universidades más progresistas y que más avanzadas se encuentran en el estudio de la revolución tecnológica como Berkeley, en California, Estados Unidos—, ambos encargados del programa, puedan instrumentarlo de la mejor manera para que no sea solo una ‘dádiva’ que engendre incentivos perversos y no generen valor agregado al país.

Asimismo, me da gusto que una gran cantidad de empresas —incluyendo en la que orgullosamente laboro, Grupo Financiero Banorte—, estén entusiasmadas en participar con el nuevo gobierno para hacer de esta idea un programa que entre otras cosas, se promuevan valores laborales, meritocracia, aprendizaje continuo, cultura del esfuerzo y trabajo en equipo. La próxima semana dedicaré este espacio para ofrecer alguna ideas de cómo, en mi opinión, podrían las empresas instrumentar este programa.

Referencia

Durán Romo, Beinto. “Ninis: Factores determinantes”, en Realidad, Datos y Espacio, Revista Internacional de Estadística y Geografía, Inegi, Vol. 8, núm 3, septiembre-diciembre 2017 .

El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.