El delicado tema de la banca en México
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El delicado tema de la banca en México

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El delicado tema de la banca en México

13/11/2018
columnista
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

Es normal que la izquierda de un país desee instrumentar mayor regulación en general y en particular en la industria financiera. Ha ocurrido en Europa, en muchos países de Latinoamérica e inclusive en Estados Unidos (e.g. la Ley Dodd-Frank, 2010). Entonces, por qué la reacción de los mercados financieros en México fue tan significativa ante la iniciativa presentada por el senador Monreal la semana pasada para reducir y en algunos casos eliminar las comisiones que cobran los bancos. El índice S&P/BMV IPC que incorpora las principales empresas que cotizan en las bolsas de valores en México cayó 7.73 por ciento en tan sólo tres días de operación. Por su parte, el peso mexicano sufrió una caída de 3.6 por ciento frente al dólar de EU y durante el mismo periodo los rendimientos de los bonos del gobierno federal mexicano denominados en pesos a tasa fija, con vencimiento a 10 años, aumentaron 30.2 puntos base. Considero que esto se debió a tres razones: (1) La iniciativa fue inesperada; (2) el anuncio de esta iniciativa ocurrió muy cerca de la intempestiva decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y la presentación de otras iniciativas consideradas para los participantes de los mercados como ‘radicales’; y (3) el tema de la banca en México es delicado.

(1) Inesperada. Los participantes de los mercados financieros globales y locales han leído con cuidado tanto el libro ‘La Salida’ (2017) de nuestro presidente electo, así como el ‘Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024’, los documentos titulados ‘Pejenomics’ y el sitio de Internet www.proyecto18.mx y esa propuesta no se encuentra ahí. Los cambios significativos causan incertidumbre y eso incrementa el costo de riesgo de las inversiones en general, máxime de la industria en donde se desean instrumentar dichos cambios.

(2) El anuncio de la iniciativa ocurrió poco después de haber anunciado iniciativas consideradas como ‘radicales’ para los participantes de los mercados, como la de modificación del mandato del Banco de México y utilización de las reservas internacionales, así como la decisión de echar para atrás el NAIM. Los participantes de los mercados se encontraban ya muy nerviosos por la decisión del NAIM, no por el aeropuerto per se, sino por lo que podría significar en términos de respeto a la institucionalidad de los contratos, así como la toma de decisiones con criterios ideológicos por encima de los técnicos y otras consecuencias derivadas de un nivel mayor de incertidumbre (Asuntos de política que la economía no entiende, 11 de noviembre y Las consecuencias económicas de cancelar el nuevo aeropuerto, 23 de octubre). Así, los inversionistas apenas ‘se iban calmando’ de la decisión del NAIM —bajo los argumentos de que era un tema ‘de una sola vez’ y que hacia delante veríamos a un gobierno más pragmático—, cuando sobrevino la presentación de la iniciativa sobre las comisiones de los bancos.

(3) El delicado tema de la banca en México. Hay un dicho popular que más o menos dice: ‘El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla’. Considero que este dicho guarda una alta correlación con la alta sensibilidad que tienen los participantes de los mercados respecto a la banca en México. En los últimos 40 años sólo hay dos países en Latinoamérica que han nacionalizado bancos: Venezuela y México. Esto provoca para los inversionistas que cualquier cambio en las reglas de la banca, particularmente que implique de alguna u otra manera fijar precios, se vea como una amenaza hacia la nacionalización, aunque la iniciativa del senador Monreal quede muy lejos de este hecho. Asimismo, varios inversionistas lo interpretaron como un atentado a la autonomía del Banco de México, quien tiene la potestad de regular comisiones y tasas de interés que cobran los bancos comerciales.

La historia de la banca en México es muy reciente. Si bien los registros históricos apuntan a que el primer banco comercial formal fue el Banco de Londres, México y Sudamérica, que inició operaciones en 1864, la nacionalización bancaria en 1982, con la subsecuente privatización (1992), quiebra de la mayoría de los bancos (1995) y cambio de manos (a partir de 2000), realmente la banca en México tiene pocos años operando adecuadamente. Se perdió mucho talento y mucha información relevante sobre cómo llevar a cabo banca en nuestro país durante la denominada ‘década perdida’. Desafortunadamente, esto ha hecho que los rendimientos que se exigen en la inversión en esta industria sean mayores que en mercados más maduros. Asimismo, la falta de fortalecimiento del Estado de derecho en el tema de recuperación de créditos o de colateral cuando los empréstitos se tornan impagables, provoca que los costos de operación aumenten considerablemente. Por último, ser el primer país que cumplió oficialmente con los requerimientos de capital y de liquidez de Basilea III —en donde la mayoría de los países, incluyendo a los Estados Unidos no los cumplen—, hacen más costoso operar este negocio en nuestro país. Considero que son aspectos muy relevantes explican buena parte de la fuerte reacción reciente de los mercados financieros locales.

El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.