¿Cómo gobernará AMLO?
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¿Cómo gobernará AMLO?

27/11/2018
Actualización 27/11/2018 - 10:05
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

El próximo sábado Andrés Manuel López Obrador tomará posesión como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Los participantes de los mercados van a estar muy atentos tanto a su discurso de toma de protesta, como a los nombramientos oficiales de su gabinete y sin duda a las acciones que llevará a cabo durante sus primeros 100 días, incluyendo la presentación, discusión y aprobación de su primer Paquete Económico. En este sentido, considero que el discurso que ofrecerá nuestro futuro presidente tendrá como objetivo ser incluyente y disminuir la incertidumbre, bajo una nueva forma de gobernar, que ha venido delineando en las últimas semanas. ¿Cuál será esta nueva forma de gobernar? (en tres pasos):

(1) Estará enfocado en cumplir los proyectos que estuvo promoviendo durante la campaña. Éstos se encuentran escritos en el libro La Salida (2017), así como en Lineamientos Básicos del Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024 (https://morena.si/lineamientos) y en los documentos titulados Pejenomics. Considero que en el libro se encuentran delineadas las políticas que desea instrumentar Andrés Manuel y que en los dos documentos que menciono se encuentra una refinación de éstas y se percibe mejor cuáles tendrán prioridad. En mi opinión, hay tres tipos de propuestas: (a) Las obras de infraestructura, dentro de las que destacan el Tren Maya, la refinería en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco y el desarrollo del Corredor Transístmico; (b) los programas sociales, en donde destacan el programa Jóvenes Construyendo el Futuro y elevar la pensión de los adultos mayores, entre otros; y (c) las políticas de reversión, como dejar de utilizar la residencia oficial de Los Pinos, vender el avión presidencial y cancelar la reforma educativa, entre otras. Como lo he comentado con anterioridad, el anuncio sobre la cancelación de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) no debió sorprendernos, bajo este esquema. En este sentido, cabe señalar que en la página 158 del libro La Salida, por ejemplo, López Obrador deja muy claro que desea abandonar el proyecto del NAIM y “…construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía…”. Así, una de las lecciones del NAIM es que ya no podemos pensar en que va a imperar la racionalidad económica fundamentada en el análisis costo-beneficio cuando se decida llevar a cabo un proyecto. La racionalidad política será el motor de decisión (‘Asuntos de política que la economía no entiende’, 6 de noviembre). Si creemos que este es el primer paso que seguirá nuestro presidente electo para gobernar, entonces debe de reducir la incertidumbre significativamente. Sobre todo a la luz de las iniciativas que han presentado recientemente algunos diputados y senadores. Ahora, ningún político puede llegar a cumplir todas sus promesas de campaña, porque la realidad normalmente no lo permite.

(2) Las propuestas que Andrés Manuel desea instrumentar se encontrarán acotadas por la restricción fiscal. Es decir, durante la campaña y etapas tempranas de la presidencia, Andrés Manuel ha comentado sobre una política en particular con un sector de la sociedad y poco después, tan solo una o dos horas más tarde, ha propuesto políticas diametralmente distintas. Así, parecería que la incertidumbre no tiene límites. No obstante lo anterior, han habido algunos temas —en particular el fiscal—, en donde AMLO ha dicho que será fiscalmente responsable, sin importar audiencia y durante todo el tiempo que le ha dedicado a las campañas presidenciales. Esto es algo en lo que ponen mucha atención los participantes de los mercados financieros globales y locales que dedican al menos una parte a inversiones en nuestro país. Así, una vez pasando el filtro de las prioridades, si alguna política queda fuera de la restricción presupuestaria, simplemente no se llevará a cabo en ese momento.

(3) Las consultas serán una constante. Independientemente si son o no recomendables para dirigir a un país hacia la senda del éxito, no creo que ahora haya duda alguna en que las consultas serán una constante. En este sentido, considero que la incertidumbre se podría mitigar en la medida en que se apeguen a la ley, las lleve a cabo el Instituto Nacional Electoral (INE), con criterios de representación poblacional y se anuncie previamente la temática, así como un calendario de éstas.

En mi opinión, si nuestro nuevo presidente opera bajo este esquema que comento, será menos complicada la reducción de la incertidumbre que se ha ido incrementando a raíz del anuncio de cancelación del NAIM y que el sector privado pueda reanudar la búsqueda de oportunidades de inversión, con el fin de hacer crecer nuestro país en este nuevo régimen político.

El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.