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Bautizando al nuevo TLCAN

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Bautizando al nuevo TLCAN

28/08/2018
Actualización 28/08/2018 - 1:24
columnista
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

Ayer los gobiernos de los Estados Unidos y México anunciaron la resolución de los principales desacuerdos que no permitían a estos dos países firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) renegociado. Esto ‘pavimenta’ el camino para que si Canadá logra hacer lo mismo con EU, se firme un nuevo TLCAN. Afortunadamente, el experimentado y patriótico equipo de negociación mexicano —encabezado por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo—, pudo hacer que el gobierno estadounidense retirara una de las cláusulas inaceptables y se ‘suavizaran’ significativamente otras dos, entre otros ‘cuellos de botella’.

¿A qué me refiero? Por un lado, a que se eliminó la cláusula de ‘estacionalidad de productos agropecuarios’, en donde EU pretendía restringir las importaciones de productos agrícolas en los tiempos en donde se pueden producir en dicho país.

Por otro lado, se suavizó la cláusula de ‘terminación automática’ o ‘sunset clause’, en donde el gobierno estadounidense deseaba que el tratado se renegociara cada cinco años y que en caso de no llegar a un acuerdo, se terminara automáticamente. No obstante lo anterior, si bien no se logró persuadir a que el gobierno estadounidense la eliminara, el equipo mexicano logró que esta cláusula se modificara de una manera en que se respeta mucho más el espíritu de certidumbre que un tratado pretende propiciar. En lugar de que el nuevo TLCAN pudiera terminar de manera automática cada cinco años, ahora el periodo en el que podría dejar de existir se extendió a 16 años, comenzando a renegociarse en el año seis. Así, se tiene ahora un periodo de diez años —una vez que inicia la renegociación—, para renegociar.

Por último, otra de las cláusulas que se modificó fue la regla de contenido de origen de los automóviles. El equipo mexicano aceptó que se aumente el porcentaje de contenido regional de Norteamérica de 62.5 por ciento, a 75 por ciento, en lo cual tengo entendido que el gobierno mexicano estaba de acuerdo. Asimismo, se aceptó incorporar una nueva cláusula en donde entre el 40 y el 45 por ciento de los empleos involucrados en la producción tendrán que percibir sueldos de al menos 16 dólares por hora, cuando actualmente se paga entre 4 y 8 dólares la hora. En mi opinión, esto sí pudiera restar competitividad a México. Sin embargo, pensando en la revolución tecnológica que estamos experimentando, las tareas repetitivas cada vez están más en manos de robots y las fábricas cada vez más contratan a más ingenieros (que ganan más), que a obreros, lo cual considero que minimiza el impacto potencial en el mediano y largo plazo.

Cabe señalar que el a veces llamado ‘TLCAN 2.0’ —refiriéndose a la versión renegociada del TLCAN original, firmado hace casi 25 años—, tal vez cambie de nombre, como lo comentaron tanto el presidente Trump, como el canciller Videgaray. La importancia que ha tenido el TLCAN o NAFTA —por sus siglas en inglés—, o ALENA —por sus siglas en francés—, en el desarrollo del comercio internacional ha sido tan relevante —al permitir ser la base de muchos otros acuerdos de libre comercio posteriores—, que considero que no debería de renombrarse por ningún motivo. En este sentido, al primero que escuché advertir que esto ocurriría, así como defender el nombre del TLCAN, fue a uno de sus fundadores a quien por cierto, estimo y admiro: Luis de la Calle (“La importancia de llamarse NAFTA”, en el periódico El Universal, 9 de agosto, 2017). Sin embargo, aunque coincido plenamente con Luis, la realidad es que es probable que se cambie. Es por ello que dando seguimiento al comentario de nuestro canciller Luis Videgaray de que “se aceptan sugerencias”, refiriéndose al nuevo nombre que podría tener el TLCAN 2.0, comparto dos ideas, tratando de que justamente no suene a ‘NAFTA’, por la ‘mala fama’ que le hizo Trump, entre otros políticos estadounidenses y que sea muy ‘mercadeable’, sobre todo en EU: (1) Directriz de Negociación sobre Intercambio Internacional Justo, que ‘suena’ mejor en inglés: Fair Relationship of International Exchange Negotiation Directive, cuyas siglas serían la palabra ‘amigo’ en inglés: FRIEND. Asimismo destaca que nuestra relación va más allá de lo comercial; y (2) Acuerdo Amplio de Relación de Norteamérica, que en inglés podría ser North America Broad Relationship Agreement, cuyas siglas serían NABR Agreement, en donde aunque no esté escrito correctamente, NABR puede ‘sonar’ como ‘neighbor’, que significa ‘vecino’ en español.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.