Tiempo de alianzas y estrategias democráticas
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Tiempo de alianzas y estrategias democráticas

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Tiempo de alianzas y estrategias democráticas

07/10/2019

No es nuevo escuchar, en diferentes foros, comidas, charlas de café, a ciudadanos que se cuestionan sobre el rumbo democrático que tendrá nuestro país. A decir verdad, me parece que es más constante de lo que creemos y el tono de preocupación es cada vez mayor.

La nota que acaparó las primeras planas y todos los medios de comunicación en días recientes fue la renuncia del ministro Eduardo Medina Mora, en medio de una serie de acusaciones en su contra, sospechas de posibles negociaciones y otros entramados que pasan desapercibidos para el ojo ciudadano.

El dato duro (y preocupante) es que se libera una posición más que, sin duda, quedará a favor del jefe del Ejecutivo, incrementando su presencia y control dentro del Poder Judicial, algo que, muchos temen, podría ser el último paso para pavimentar el camino que permita la reelección u otras violaciones constitucionales por el grupo que, hoy, controla una parte mayoritaria de las instituciones mexicanas.

En un escenario en el que parece que no existen contrapesos reales para el partido en el poder, el INE se presenta como uno de los pocos bastiones que aún no sucumben ante las presiones del gobierno, y en sus manos podría estar la última posibilidad de frenar esta avalancha política que controla al Estado mexicano.

Mientras se multiplican los actores que pretenden formalizar asociaciones civiles y políticas para llegar a las boletas en los siguientes procesos electorales, debemos reflexionar si esto no implica un grave riesgo para nuestra democracia. Contrario a lo que se piensa, la abundancia de partidos políticos no fortalece la representación ciudadana y sí fragmenta las posibilidades de construir un verdadero contrapeso. Un escenario de segmentación y fragmentación política es ideal para los que parecen ser los intereses del gobierno actual.

Circula el rumor de una posible estrategia que busca unir a aquellos partidos que hoy, por diversas acciones, luchan por mantenerse presentes y vigentes en la arena política de nuestro país, y me refiero concretamente al PAN, PRD, PRI y PVEM. ¿Será la solución para encontrar un mecanismo que pueda frenar el avance de Morena en los espacios de elección popular? ¿Será que, como dice el dicho, “la unión hace la fuerza”?

No lo sé, no tengo certeza ni la respuesta correcta al respecto. Lo que sí es un hecho es que el INE será la única institución que pueda velar por nuestro acontecer y nuestro devenir democrático, y si bien la estrategia del partido en el poder es dividir y fragmentar a los competidores políticos, estos a su vez deberían encontrar puntos de coincidencia, que les permitan formar un bloque de oposición real. No será algo nuevo en la historia democrática de nuestro país. Ya hemos visto estrategias políticas de coalición que mezclaban el agua con el aceite, y aun así lograron ganar espacios.

Hoy en día, el objetivo es claro, y no hay tantos puntos de divergencia. Queda en manos de los líderes y actores de cada institución buscar estos acuerdos y establecer una estrategia conjunta y clara ante lo que estamos viviendo. Centremos nuestro Debate Puntual en este interesante proceso, mismo que sin duda requerirá más del involucramiento de los ciudadanos para el fortalecimiento democrático y la recuperación de las instituciones en beneficio de todos los mexicanos, y no sólo de un grupo político.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.