Prohibido debatir: la afrenta del INE a la democracia
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Prohibido debatir: la afrenta del INE a la democracia

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Prohibido debatir: la afrenta del INE a la democracia

26/02/2018
Actualización 27/02/2018 - 4:50

Los debates contribuyen a la formación de una sociedad más informada; es gracias a la confrontación de ideas y al diálogo franco y directo que se encuentran los puntos en común para construir una mejor ciudadanía. En un proceso electoral, el debate brinda una oportunidad de conocer de primera mano las propuestas y opiniones de los candidatos sobre temas públicos que benefician o afectan a la ciudadanía, además de que ayudan a mejorar la calidad de la democracia.

El 11 de febrero, el INE reveló los lineamientos que deberían seguir los candidatos durante la intercampaña contemplada entre el 12 de febrero y el 29 de marzo. Lorenzo Córdova, Consejero Presidente del Instituto, trató de matizar dichas resoluciones asegurando que no eran un “toque de queda” para los aspirantes a cargos públicos, sin embargo, cuatro días después se generalizó la percepción de que, mediante una interpretación de la ley, el Consejo General del INE trataba de limitar la exposición de los candidatos.

Entre las resoluciones del Consejo que resultaron más criticadas está la de prohibir los debates entre los candidatos, así como la participación de más de un candidato en mesas de debate o mesas redondas durante el periodo de intercampaña. El consejero Ciro Murayama aseguró que, en la legislación, los debates están contemplados sólo como una actividad propia de la campaña por lo que deberían evitarse en otros momentos del proceso, como la intercampaña.

Desde entonces, varias han sido las voces que se oponen a las resoluciones del INE que parecen atentar contra la libertad de expresión. Enrique Krauze dijo, en una plática con estudiantes, que “la mejor forma de ir dando calidad a nuestra vida política es a través del debate”. El comentario surgió una semana después de hacerse públicas las decisiones del Consejo General del INE.

Rubén Cortés, director general de la Razón, expresó que el “boletín del INE es un ejemplo de la antidemocracia” y esbozó una teoría que ha estado en el aire desde entonces: el acuerdo del Consejo lleva dedicatoria al candidato puntero de las encuestas, aquél que no necesita más promoción y debe cuidarse al máximo de tropezar en su camino a la cima.

A la discusión se sumó Joaquín López Dóriga, llamando al INE “una institución creada para fomentar la democracia (que ahora) se dedica a la prohibición”.

Un número limitado de debates durante todo el proceso electoral (en el que se incluyen la pre y la intercampaña) limitan el ejercicio democrático. Pensar que el voto es la única representación de nuestra democracia hace que cuestionemos severamente al INE como institución encargada de llevar a cabo nuestras elecciones. Con su decisión, orilla a que los votantes elijan al presidente basándose solamente en la fama de los candidatos y no en sus propuestas, en su capacidad discursiva, en su posibilidad de dialogar sobre los temas que nos importan a los mexicanos. Dicen que la campaña es un periodo prolífico para la simulación. Sólo en los debates podemos ver a un candidato como verdaderamente es, medir su preparación, conocer su temple frente a los señalamientos de sus contrincantes, y sobre todo exponer como realizará su proyecto de nación.

¿Será que el INE busca cierto protagonismo al ser la única instancia autorizada para producir debates? ¿Sus consejeros están conscientes de que la falta de debates beneficia sólo a un candidato (por cierto, el mismo que ni siquiera está interesado en debatir)? ¿Por qué, en lugar de promover el debate, regula la promoción de personajes políticos, que en algunos casos tienen más de una década utilizando espacios promoviendo su imagen y propuestas? ¿Los debates no se establecen como un derecho que tenemos nosotros los ciudadanos para conocer las propuestas de cada candidato?

Mientras encontramos respuesta a esas preguntas, este fin de semana, José Antonio Meade y el PRI impugnaron la decisión del INE de prohibir, sin fundamento en la ley, la participación de los candidatos en debates y mesas de diálogo en las que coincidan con sus adversarios durante la intercampaña. La pelota está en la cancha del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Esperemos que su decisión sea en apego a la ley, respetando la libertad de expresión para que, con un Debate Puntual entre los candidatos, los ciudadanos tomen una decisión informada que beneficie a nuestro país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.