Los 'otros datos'
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Los 'otros datos'

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Los 'otros datos'

09/12/2019

Cuando el presidente presume contar con “otros datos”, ¿qué nos dice? Nos dice (por lo regular con una sonrisa socarrona en los labios) ignorantes.

Nosotros –prensa, academia, ciudadanos– para informarnos de las acciones del gobierno disponemos de la información que el mismo gobierno nos brinda en sus portales, en su sección de información y, cuando ésta no existe o es insuficiente, la buscamos en Transparencia. De ahí obtenemos los datos duros, de fuentes de gobierno. Por eso mismo resulta irritante que una y otra vez nos llame ignorantes.

Los datos que tenemos son los que nos da el gobierno, se trata de datos inútiles porque no muestran la realidad. No son datos falsos sino insuficientes. La información completa sólo la  tiene el sector superior de gobierno, sin duda la tiene el presidente, que “lo sabe todo”. El presidente tiene “otros datos”, mejores que los nuestros a la vista de que en las conferencias matutinas siempre gana los cuestionamientos con esos “otros datos”. Le dice el reportero: con cifras del gobierno (del Inegi, del Banxico, de la SSPC, etcétera) la situación es ésta, éstos son los datos. Y el presidente responde: yo tengo “otros datos”. Datos que anulan a los del reportero, ya que el presidente cuenta con mucho mejor información, sí muestra la realidad, mientras que la del reportero, académico o ciudadano está basada en datos insuficientes, los datos que da el gobierno, que muestran un México incompleto, irreal. ¿De qué sirve que el gobierno brinde a los ciudadanos la cifra de homicidios dolosos si, cuando se confronta al presidente con esas cifras, él afirma que tiene “otros datos” mejores?

Afortunadamente el presidente sí tiene la información completa. No dio, por cierto, esa impresión el día que aprehendieron al hijo del Chapo Guzmán. De esa operación tan importante, y a pesar de haber estado reunido pocas horas antes con los responsables de ella, nos ha dicho el presidente que él no estaba enterado, esto es, que tenía los mismos datos que nosotros. Que los “otros datos” superiores y secretos de esa operación no los conocía. El que sí los conocía, el que tenía todos los datos, fue la persona que tomó la decisión de liberar al capo, decisión que el presidente avaló y avala con orgullo: “salvamos vidas”.

Para no llamarlo mentiroso, tenemos que aceptar que a Alfonso Durazo lo engañaron al decirle que los soldados patrullaban cuando de pronto, desde una casa donde se refugiaba el capo, los atacaron. En ese caso, a Durazo le dieron “otros datos” y esos datos son los que ofreció en conferencia de prensa. Le dieron “otros datos” para que engañara con ellos a los ciudadanos que esperábamos información. Como no confió en los “otros datos” que le proporcionó su equipo, Durazo y el gabinete de seguridad tuvieron que trasladarse a Culiacán.

Respecto a la inesperada muerte de la gobernadora de Puebla y el líder de los senadores de oposición, ambos del PAN, simplemente no hay datos. El helicóptero cayó de manera inusual, es todo lo que el gobierno ha podido informar luego de casi un año de investigación. Esa lentitud contrasta con la información inmediata que se brindó al día siguiente de la caída del helicóptero. En conferencia de prensa se dijo que la Secretaría de Marina había hecho un estudio que demostraba que no se había usado ningún tipo de explosivo. Cuando se indagó sobre ese estudio, resultó que no existía.

El recurso de los “otros datos” sirve para engañar. Por lo regular, cuando el presidente alude a “otros datos” para rectificar la información que le ofrecen sobre economía o seguridad, no nos brinda más tarde la información detallada de esa “otra” información.

Se supone que la información del presidente es la más completa pero no la puede compartir, sólo nos la deja entrever al aludirla en esos “otros datos”, como cuando dice que “Slim me dijo que estaba vendiendo más teléfonos celulares”, lo que según el presidente demostraba el éxito de sus programas sociales: si a Slim le va bien, quiere decir que los programas sirven.

La prensa no sabe, por eso critica: esa es la lógica del gobierno. No sabe porque no tiene toda la información. Los únicos que tienen toda la información –los datos y los “otros datos”– son el presidente y su círculo. Toda la información, menos la que tiene que ver con operaciones importantes de seguridad nacional. Toda la información, aunque se trate de migajas, como en el caso del desplome del helicóptero al que el gobernador actual de Puebla llamó “magnicidio”. El presidente tiene toda la información, pero si lo confrontan Jorge Ramos o la revista Proceso, entonces él tiene otros datos, lo que equivale a decir: “yo tengo toda la información y por tanto la verdad.” Aunque luego resulta, cuando se investiga, que Ramos y Proceso tenían razón. Que los datos de la recesión y de las masacres eran los correctos. Que no existían “otros datos”. Que todo era una mentira.

No permitamos que esto se convierta en la nueva normalidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.