Al asalto del INE
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Al asalto del INE

22/06/2020
Actualización 22/06/2020 - 15:36

Propongo al lector el siguiente ejercicio, cierre los ojos e imagine esta escena: el primero de septiembre de 2021 el presidente lee su Tercer Informe y escucha respetuoso las duras críticas de la oposición en respuesta a su Informe; en una de las intervenciones, un panista le recuerda que Morena no tiene ya mayoría y que la negociación del Presupuesto con el Frente Opositor va a ser muy dura. Pues bien, esta escena que podemos imaginar no va a ocurrir. O sí, depende de nuestras acciones o nuestra pasividad.

El presidente López Obrador intentará apoderarse por todos los medios del INE para tener el control de las elecciones de 2021, o se irá de gira a visitar hospitales Covid y abrazará enfermos, o anulará las elecciones, o las suspenderá antes de que ocurran, o su partido se las robará a la antigüita, o lo que sea, pero la escena de López Obrador negociando, cediendo y tolerando a la oposición es algo que no veremos. Esa es una escena normal en un país democrático. Pero para que funcione una democracia se necesitan demócratas. López Obrador es sin duda un gran líder de sus huestes, cuántas veces lo vimos llenar el Zócalo. ¿Pero demócrata? Sólo reconoce el resultado de una elección cuando gana. ¿Demócrata?

Hace algunas semanas (el 22 de mayo) se publicó en el Diario Oficial el aviso de una Consulta Pública sobre la propuesta de introducir una Norma Mexicana en los procesos electorales. De inmediato Lorenzo Córdova reaccionó sorprendido con una carta en la que rechazaba, por anticonstitucional, la injerencia de la Secretaría de Economía en la evaluación de todo tipo de elecciones. La secretaria Graciela Márquez alegó que el Instituto Mexicano de Normalización, dependiente de su secretaría, se manda solo porque en solitario decidió lanzar la propuesta de una certificación de NOM a las elecciones, y solo, autónomo, decidió publicar esa propuesta en el Diario Oficial. Se trata no de la primera llamada de alerta en relación al INE, pero sí de la más significativa. El último intento del Ejecutivo, hasta ahora, de penetrar al INE a través de resquicios legales.

No es la primera llamada porque hubo otras previas. Este año concluyó el periodo de cuatro consejeros del INE y está en proceso la elección de los cuatro nuevos. Se integró un Consejo para examinar las candidaturas. Uno de los integrantes del Consejo es el doctor de las Mansiones, John Ackerman. Su inclusión en el consejo examinador muestra el nivel de involucramiento del gobierno en la elección de los nuevos consejeros. Como sin duda lo muestra también la reiterada crítica del presidente al presupuesto del INE. Esta semana aseguró, sin pruebas, con los famosos otros datos, que el “INE es el instituto electoral más caro del mundo”. Por todos los medios de la propaganda intentará deslegitimar al INE, al diablo con las instituciones. Tratará de someterlo, como de hecho ya sometió al Tribunal Electoral (el mismo que absolvió a Morena del fraude de los fideicomisos del temblor que todos pudimos ver porque fueron grabados, todos, claro, menos los miembros de un Tribunal proclive al proyecto del presidente.)

Presionarán al INE con el presupuesto, lo intentarán regresar a Gobernación, a los 'tiempos dorados' en los que el gobierno controlaba las elecciones. No sería imposible que en ese caso nombraran como director de la Subsecretaría de las Elecciones del Pueblo a don Manuel Bartlett, especialista en elecciones a modo y convenientes caídas del sistema.

Falta un año para las elecciones legislativas. La gente va a votar con la memoria de las decenas de miles de muertos por el Covid; recordará la voz del presidente diciéndole a las familias que salgan y abracen y su imagen con el Detente. Las 18 millones de personas que han quedado sin empleo en abril y mayo van a votar y tendrán en mente quién se negó a apoyar a las empresas que los empleaban. Los empresarios van a votar y recordarán sin duda la frase del presidente refiriéndose a las empresas en problemas: “que quiebren”. Votarán los familiares de los más de 50 mil muertos fruto del abandono de las tareas de seguridad (lo acabamos de ver en Celaya y Caborca), de la política criminal de brazos cruzados. Votarán las feministas. Las mujeres afectadas por el cierre de las estancias infantiles y los refugios para protegerlas del maltrato familiar. Votarán los científicos y los artistas. Por esto mismo, por este voto extenso de castigo, es que el INE corre un riesgo enorme. Un INE autónomo implica la posibilidad de que Morena pierda la mayoría en el Congreso. Y no van a permitir que eso ocurra. Intentarán por todos los medios –legales y no tanto– de impedirlo. Como nunca antes, desde todos los frentes, debemos defender al INE. La convivencia pacífica de este país depende de la neutralidad y autonomía del árbitro.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.