Taxco, ¿laboratorio urbano?
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Taxco, ¿laboratorio urbano?

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Taxco, ¿laboratorio urbano?

10/01/2019

Para Paloma, visitante ilustre

Uno. Diversas circunstancias, faustas unas, infaustas otras, hacen a fe mía, de la población guerrerense (Guerrero Mártir), un prototipo experimental de Laboratorio Urbano. Imitable y exportable (quien quita).

Dos. Entre las circunstancias faustas, sobresalen: su carácter de más cercano “destino” Colonial de la Ciudad de México (¡qué CDMX ni qué rábanos!), y todavía Distrito Federal mal que les pese a Constituyentes “nylon”; el prodigio barroco de la parroquia de Santa Prisca; el arte platero a partir del arribo de William Spratling (1932); y un clima de excepción.

Tres. Signos positivos que se cifran en un doble origen: indígena y novohispano, ambos mineros.

Cuatro. Entre las circunstancias infaustas, sobresalen, a su vez: la escasa (¿o nula?) cultura histórica de los habitantes sobre su propio asentamiento; la carencia, si no de un Centro Histórico (de compleja tramitación internacional), sí, como venimos propugnando un grupo de tiempo atrás, de un Centro Peatonal; y la saturación automotriz.

Cinco. Harto de los conflictos en los Balcanes, Winston Churchil exclamó: “Producen más historia de la que pueden digerir”. En esa vena, suelo afirmar que Taxco produce más belleza de la que pueden digerir los lugareños. Y sin tanta prosopopeya, respecto al una y otra (y otra) vez frenado Centro Peatonal, simplemente predico: “Volver a las andadas”.

Seis. ¿Qué proyecto de experimental laboratorio urbano? Uno que cubriera distintos planos: fiscales, patrimoniales urbanistas, turísticos, académicos. Primordialmente.

Siete. En primer término, la implantación de un nuevo tipo de impuesto (sin que importe el monto, más bien pequeño pero simbólico), derivado del privilegio de vivir, de fijo o de paso, en un sitio de semejante riqueza tangible e intangible. Impuesto cultural. Venecia ya lo cobra.

Ocho. En contrapartida, el gobierno municipal, asignaría una partida, especial y creciente, no sólo para cubrir servicios de rigor, sino para el mantenimiento y la conservación del activo que es Taxco: histórico, arquitectónico, artístico, escénico.

Nueve. En segundo término (continúo), la orientación de la publicidad al dato cierto de la cercanía a la Ciudad de México, de tamaño “destino” colonial. Esto en contrapartida (no afrenta, no rivalidad) de distantes poblaciones pares: Querétaro, Guanajuato, Oaxaca, Zacatecas.

Diez.Entre los atractivos turísticos, se daría lugar a la Naturaleza: el imponente círculo de cerros, casi muralla; la mezcla de colores (cielo, tierra, follaje); los formidables atardeceres y amaneceres.

Once. En tercer término, la inclusión, en los planes y programas escolares, de un curso dedicado especialmente al proceso histórico local. Los pasados de Taxco: indígena, novohispano, independiente, moderno. Sin excluir la actualidad.

Doce. En cuarto término (primero, en realidad, como principio ordenador), el establecimiento del mentado Centro Peatonal (tema, lo prometo, de un próximo artículo). Principio ordenador del transporte que ahoga a la ciudad; de los servicios turísticos; de la “lectura” arquitectónica y escenográfica. Del cotidiano transcurrir. Del paso subsecuente: el nuevo tejido urbano de los Barrios y, por qué no, de las poblaciones ya conurbanas.

Trece. A una institución académica, local, estatal o federal, o mejor aún, a su aconsejable alianza, corresponderá la puesta en juego (lo lúdico importa) de un Centro Documental (o Banco de Datos), que se ocupe de la guarda, clasificación y difusión popular de papeles, fotografías, videos, filmes (no olvidar Macario), testimonios, archivos de familia, libros, de y/o sobre Taxco.

Quince.Entre tales libros alusivos y digitalizados, no podrían faltar, ni el álbum fotográfico del Real de Minas que, en 1928, realizara el ingeniero Enrique Cervantes; ni Taxco. La perspectiva urbana (UNAM, 2007, 2008), trabajo colectivo que tuviera la fortuna, el privilegio, de coordinar.

Dieciséis. En cuanto a la entidad responsable del Laboratorio Urbano, el punto lo abro (está de moda) a consulta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.