Cruzando el 'puente'
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Cruzando el 'puente'

23/11/2018

Viernes 16, noviembre. Mañana de cierre del informe académico 2018; de la especial entrega de una de las camisetas en las que mi amigo Antonio Orozco, fabricante textil, imprimió la proclama “Reconocimiento, encomio y defensa de las Humanidades”, que suscribimos los colegas Virginia Guedea, Guillermo Hurtado, Humberto Muñoz y yo (y que cunde “pian pianito”); de una adenda, para su versión en el blog “Puño electrónico”, del artículo “Para ‘leer’ el 68”, ya publicado por El Financiero (el valiente, riesgoso e institucional comportamiento del rector Barros Sierra; la oportunidad perdida por las partes en conflicto, de concederle interlocución mediadora; la maniobra “grilla” de hacer del Movimiento causa automática del efecto Partidocracia). Llamadas telefónicas dadas y recibidas (en próxima Feria del Libro de Minería, presentaremos la reedición, en la BEU, de las formidables “Crónicas” de Luis G. Urbina).

Perisur en el arranque del Buen Fin, que más semeja el Juicio Final de cientos de almas errabundas de tienda en tienda; asomo a “El Péndulo” y su Mesa de Novedades, todavía de las mejores de una Ciudad a punto de mandar a la basura la marca CDMX (pesco PRISA. Liquidación de existencias, de Luis Barcarcel, auge y caída del imperio de Jesús Polanco); y comida en el “Kayser” de los consabidos tallarines con albóndigas (pedirlos bien calientitos).

Tarde radiofónica y lectora, y dos noticias para reflexionar. De una parte, el homenaje al tocayo Del Paso: la inocua caricia burocrática que no consigue tapar el sol de una sociedad literariamente discapacitada, inculta; y, de otra, pero en relación con la primera, el anuncio de un Consejo Empresarial Asesor del presidente entrante, en el que sobresalen los dueños de nuestra Industria de la Conciencia, la que impunemente impone a las masas sentimientos, habla y visiones de mudo romos cuando no zafios. Y ante cuya perniciosa labor, ambas Secretarías, la de Educación y la de Cultura, valen gorro.

Sábado 17. Me quedo en México. Siguen las reflexiones. ¿De qué se nutre, y mal, la ocurrente Cuarta Transformación sino del ideario (Neoliberalismos y Tecnocracias aparte) de la Revolución Mexicana (camino a cumplir 108 años)? Ideario justiciero, campesino, obrero, popular…

Domingo 18. Jornada doméstica, casera. No sin interrupción de la realidad. Por ejemplo, la asunción del empresario Romo, figura que será prominente del próximo gabinete, de tropiezo tras tropiezo: en la consulta sobre los aeropuertos, en el numerito de las comisiones bancarias. Por ejemplo, la regañada que del papá de Belinda, por andar exhibiendo su hija, en demasía, un seno, no recuerdo si el derecho o el izquierdo…Otra andanada de llamadas.

Lunes 19. Adicción, lo admito, a “La tremenda corte”, realismo radiofónico surrealista cubano, de antes de 1959. Preocupación honda por la matanza en Tenería, Taxco de Alarcón, de que su Presidente Municipal hable sin tapujos de “Terrorismo”. Paseo por San Ángel despertándose, antes de desayuno en “Pain quotidiene, en San Jacinto, con Guillermo Hurtado y su quinceañera hija Clara. Gratísimo desayuno. Nuestro Manifiesto Humanista. Los pasos a seguir. El grupo Hiperión. Emilio Uranga. Y tantas cosas más.

Merodeo en la vecina Plaza Loreto (doy, en Mix Up, con la singular cantante LP, que me recomendara Roxana Curiel).

Tarde dedicada a preparación de seminario martes 20 (Posgrado, FFyL). Evocación de Manuel Moreno Sánchez y su atinada, sugerente, propuesta de 4 revoluciones mexicanas, con orígenes, “timing” y duraciones diferentes. Política, campesina, obrera y cultural (la más sostenida).

El Buen Fin, ¡finalmente!, toca a su término.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.