La discusión por venir
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La discusión por venir

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La discusión por venir

25/01/2018
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internet
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En diciembre se suscitó un cambio regulatorio de trascendencia mundial en los Estados Unidos, relacionado con la forma de proveer el servicio de internet para los usuarios. Se pasó de un modelo donde el operador de redes por donde transita el internet no podía privilegiar ni restringir en modo alguno el tráfico de contenidos (neutralidad de la red) a un esquema donde puede privilegiar -darle mayor velocidad- a ciertos contenidos, o bien restringir o limitar el servicio por razones comerciales o de cualquier otro tipo.

¿Qué es lo mejor? Está por verse, ya que si bien el modelo anterior era conveniente para un entorno de libertad y máxima difusión de contenidos, enfrenta usuarios “voraces” y aplicaciones que saturan las redes -que son finitas- sin que, alegan quienes apoyan el nuevo modelo, haya incentivos para seguir invirtiendo en la expansión de la red, lo que finalmente ralentiza el internet y su crecimiento en el largo plazo.

El nuevo modelo permite administrar las redes y generar servicios diferenciados en razón de la capacidad y precio que paga cada usuario, e igualmente permite cobrar por el uso de “aplicaciones” de alto consumo o requerir un cobro a los terceros que se “montan” en la red, lo que podría permitir a los operadores de internet recuperar costos e inversiones a fin de crear incentivos para seguir expandiendo las redes.

En México, como era la tendencia prevaleciente en el mundo, hemos seguido a pie juntillas el principio en favor de la neutralidad de la red.
Guste o no, será orientador el cambio de paradigma de EU; se abre un debate que dogmáticamente había estado cerrado, rayando en la intolerancia.

Ya echado a andar, el cambio, en cualquier caso, modificará la forma en que recibimos servicios de internet. Todos los usuarios estamos ávidos de mayor velocidad y menos interrupciones para navegar en la red, pero debe tenerse presente que, para lograrlo, se requiere el despliegue de infraestructura que requiere nuevos ingresos, que podrían provenir del cobro de una tarifa diferenciada. En la otra cara de la moneda, existe el riesgo indudable de caer en escenarios donde habría usuarios de primera y “los demás”, peligroso para un país con grandes desigualdades como el nuestro.

Sin embargo, la infraestructura es muy costosa y quizá los operadores están dejando de recibir ingresos importantes que les permitirían modernizarla. Todavía no hay conclusiones claras sobre el tema; por eso la discusión debe ser férrea, irreverente, honesta. Diálectica.

No hay duda que la competencia efectiva entre operadores sería determinante en un escenario liberalizado. Así como en servicios de voz y video existen planes diferenciados, podría caber lo mismo para los servicios de internet. El problema específico de México es que tenemos un operador preponderante (América Móvil) que prácticamente no ha perdido mercado en los últimos cinco años, lo que hace muy difícil pensar en mercados abiertos y desregulados.

Para México tal vez antes de romper la neutralidad de la red, debiésemos resolver las asimetrías en la competencia en el sector de telecomunicaciones; es fácil imaginar un mercado altamente concentrado en el que el agente preponderante privilegiaría el uso segmentado para sus clientes, sin que los demás operadores puedan dar una respuesta competitiva (un caso muy similar al “efecto club” en telefonía celular).

Igualmente hay que considerar la irrupción en el escenario de oferentes de contenidos y aplicaciones. En un primer momento los usuarios podrían verse beneficiados con mayor velocidad, capacidad o precio cuando se trate de contenidos ofrecidos por el mismo operador de internet; sin embargo, en el largo plazo, el usuario se podría enfrentar a un entorno donde las posibilidades y opciones de contenidos se reduzcan, y en el que un oferente controle efectivamente los canales de distribución. La atenuación de las fronteras en el control de contenidos y de redes.

La ecuación no es sencilla, y cada país deberá matizar o acentuar una posición o la otra conforme a su entorno; lo que no podemos dejar de hacer es discutir el tema. Bienvenidos los cambios.

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