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Periodismo y protección de datos personales, ¿un problema de tensión?

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Periodismo y protección de datos personales, ¿un problema de tensión?

06/10/2020
Actualización 06/10/2020 - 15:34

El 21 de septiembre el INAI presentó un libro de periodismo y protección de datos personales cuyo eje temático que surca las líneas de cada uno de los artículos que lo componen, es la relación poco explorada entre el ejercicio informativo de la labor periodística y la protección de datos personales.

Mucho se ha dicho ya de las bondades en torno a una sinergia que existe entre el periodismo y el acceso a la información, la utilidad de la transparencia como herramienta en la confección de la nota o del artículo de fondo y en la profusión del periodismo de investigación. Pero ¿en dónde quedan los datos personales y la protección a éstos?, ¿son éstos un límite a la libertad de expresión y al ejercicio del periodismo? o ¿una barrera que debe excederse en aras de informar al lector, al oyente o al televidente?

Ese es el encanto de este libro que nos plantea este dilema, los autores son asertivos al hablar de una tensión entre ambos extremos.

La pregunta obligada: ¿los periodistas vulneran los datos personales? Se trata de una pregunta sencilla, pero altamente provocadora. Aunque hay que reconocer que es una cuestión no resuelta definitivamente, con muchas fronteras grises, que pone en la discusión un asunto sobre el cual se debe reflexionar intelectual e institucionalmente. En forma específica, se formulan propuestas robustas, a mi parecer, para justificar el trabajo periodístico con pleno respeto a los datos personales, como un protocolo ético.

En esta misma línea de tensión entre datos personales y periodismo, se reconoce lo polémico que resulta esa relación y la falta de criterios generales de solución que ajusten esa tensión. Tengo la idea de que el debate es estrictamente casuístico, no hay recetas generales, todo depende del mérito de los casos particulares.

Y en esa consideración, se ha propuesto una metodología que ha hecho mella en los juristas y en los tribunales, sobre todo, los de tipo constitucional. Y me refiero a la ponderación de derechos fundamentales ante los que se enfrenta un periodista: la libertad que tiene para expresar sus ideas mediante la prensa escrita y el respeto que debe tener a los datos personales que pudiera involucrar en el ejercicio de la profesión.

En la ya tradicional escuela argumentativa del test de proporcionalidad y de la fórmula de peso planteada por Robert Alexy, pudiera encontrarse el método racional que permitiría plausiblemente resolver casuísticamente la dicotomía opositora entre ambas libertades fundamentales.

Tal vez, deberíamos entender que ambos extremos conforman, diría Alexy, una colisión de principios y, en consecuencia, aplicar el test de proporcionalidad en casos concretos de ponderación entre el libre ejercicio periodístico y la protección de datos personales. Sin embargo, esa tarea me parece queda más a cargo de los organismos garantes y de instancias jurisdiccionales, que del seno mismo de la profesión periodística.

Sin embargo, esta no es la única arista que plantea esta problemática. A veces esos problemas sirven de pretextos para restringir y en el caso concreto sirven de mordaza a la libertad de prensa. Hay que reconocer una realidad sobre el desconocimiento y la discrecionalidad sobre el ejercicio periodístico amenazado so pretexto de una vulneración de datos personales mediante el uso y abuso del derecho de réplica.

La problemática señalada es novedosa y ya avizora un síntoma particular en el conflicto entre derechos fundamentales, pero sobre todo al remarcar una idea mal entendida por parte de las empresas periodísticas de lo que son los datos personales y los derechos ARCO. Y en todo caso, sin un respaldo en conceptos jurídicos y decisiones jurisprudenciales que ayuden a esclarecer el camino hacia el que nos dirigimos en esta materia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.