Perspectiva Bursamétrica

Reflación: ¿Qué es y cómo nos está impactando?

No se requiere de una teoría sofisticada para anticipar que muy probablemente se viene un fenómeno de inflación global, al que se le está llamando 'reflation'.

El autor es presidente de Bursamétrica .

La ciencia económica clásica afirma que la inflación es un fenómeno esencialmente monetario. La Teoría Cuantitativa establece que si se da un incremento de la oferta monetaria (dinero en circulación) y éste no es correspondido con un incremento en la producción o en la oferta de bienes y servicios, se va a generar un incremento en los precios, en una proporción mayor o menor al incremento del dinero dependiendo de la velocidad con que éste se gasta.

Hace 12 años, a raíz de la crisis hipotecaria empezó a ponerse de moda la política monetaria cuantitativa o expansiva al extremo, con lo que se pudo evitar una gran depresión global. La idea principal es que en un entorno recesivo, y con daños estructurales como los que se observaron en la crisis financiera, el banco central tiene que hacer todo lo que esté a su alcance para evitar la deflación crónica. La tesis del Dr. Ben Bernanke de que la Gran Depresión de los años 30 en el siglo pasado se generó por la nula acción de la Reserva Federal, fue sujeta a escrutinio público. Se nombró al propio Bernanke como sucesor de Alan Greenspan al cargo de gobernador de la Reserva Federal y se le permitió realizar el experimento de una política monetaria extrema. La tasa de referencia bajó a cero y se implementaron programas agresivos de compras de bonos mediante los cuales la oferta monetaria casi se triplicó en tan solo dos años.

Surgieron entonces miles de voces advirtiendo del grave riesgo de generar hiperinflación con este tipo de experimentos monetarios, los cuales además se fueron replicando en el orbe. Los bancos centrales del euro, del Reino Unido y de varios países fueron adoptando este tipo de políticas monetarias superagresivas. Lo extraordinario es que doce años después, la inflación ha permanecido por debajo de su promedio histórico de largo plazo. La Teoría Cuantitativa que funcionaba como una tautología, no funcionó. La oferta monetaria global se duplicó en unos cuantos años y la inflación nunca se vio.

Doce años después de la Gran Recesión aparece el Covid-19 y la economía global sufre su peor caída en 90 años. Los bancos centrales que no habían aún salido de las primeras fases del ciclo de las políticas cuantitativas, de nueva cuenta están aplicando, todos simultáneamente, políticas extremas de forma agresiva.

Jerome Powell, actual gobernador de la Fed, compareció ante el Senado norteamericano la semana pasada y declaró lo que tenía que decir: Que la Fed piensa mantener los estímulos monetarios por mucho tiempo más, que el objetivo de la tasa de Fondos Federales va a permanecer en cero por varios meses más hasta que la economía dé muestras contundentes de haber vencido esta recesión. También señaló que la Fed va a tolerar una inflación superior a la meta de 2.0 por ciento.

Sin embargo, la evolución de los mercados en las últimas semanas parece estar evidenciando nerviosismo respecto de un posible sobrecalentamiento futuro de la actividad económica. La tasa del Bono del Tesoro a 10 años ha subido de 0.7 por ciento anual a 1.50 por ciento anual.

Si volteamos a ver los mercados financieros nacionales vemos algo similar. La tasa del Bono M10 del gobierno mexicano ha incrementado su tasa de rendimiento de 5.50 a 6.30 por ciento. El tipo de cambio ha aumentado de 19.90 por dólar a 20.50. Estamos de nueva cuenta en una fase de sell off generalizada de los mercados emergentes.

Los temores no son infundados. El índice Bloomberg BBCOMTR de materias primas ha aumentado 10 por ciento en unas cuantas semanas. El WTI ha rebasado 62 dólares por barril. El precio del gas se disparó a más de 3.60 dólares por unidad BTU, agravado por las nevadas en Texas.

La gran diferencia con lo que pasó hace diez años, es que ahora los bancos centrales están actuando al unísono, y al mismo tiempo en que los gobiernos están aplicando políticas fiscales contracíclicas de magnitudes nunca antes vistas.

Al final, el raciocinio es simple. No se requiere de una teoría sofisticada para anticipar que muy probablemente se viene un fenómeno de inflación global, al que se le está llamando "reflation", "reflación" si lo castellanizamos. (El retorno de la inflación). Si a nivel global hay creación de dinero y expansión de crédito excesiva, con costos del dinero en mínimos, y al mismo tiempo los gobiernos están inflando la demanda con un gasto y programas de apoyo a la sociedad, los precios de los productos finales van a terminar aumentando. ¿Puede imaginar lo que esto implica? Los bancos centrales tendrían que abandonar sus políticas cuantitativas extremas y aumentar sus tasas de referencia, lo que implicaría una drástica retracción de los flujos de inversión financiera.

En México veríamos, entre otras cosas, un tipo de cambio mucho más alto, tasas al alza y menor crecimiento. ¿Estamos preparados para un escenario así?

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