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¿Qué podemos esperar de los bancos centrales para el 2020?

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¿Qué podemos esperar de los bancos centrales para el 2020?

25/11/2019
columnista
Ernesto O'Farrill
Perspectiva Bursamétrica

Ya le hemos platicado en este espacio del enorme impacto que tienen las políticas monetarias en todos los mercados.

Hace un año, se tenía una expectativa generalizada de una política monetaria global divergente. Lo que esto significaba era que de algunos bancos centrales, como el de la Reserva Federal de los Estados Unidos, esperábamos que siguieran incrementando su tasa de referencia gradualmente, (normalización), al mismo tiempo en que continuaran recogiendo dinero (dólares) en circulación; mientras que de otros bancos centrales se esperaba que siguieran creando dinero y manteniendo sus tasas de referencia en mínimos históricos, inclusive en zona negativa, como el caso del Banco de Japón.

Unos pocos meses después las señales de los bancos centrales cambiaron dramáticamente. Entre marzo y abril de este año fuimos pasando de sospechar que se podía detener en algunos casos la normalización de las tasas, a empezar a ver la posibilidad de que, de nueva cuenta, viéramos recortes en las tasas de referencia, como de hecho paso con la FED. La divergencia se convirtió en convergencia.

¿Que escenarios tenemos ahora para el 2020 en materia monetaria global? En resumen, vemos que la convergencia hacia mantener las políticas expansivas extremas va a prevalecer.

1. La inflación global. No solo se ha detenido sino que ha estado bajando y en algunas regiones se ha ubicado de nuevo, en una zona de riesgo de deflación. Esto a pesar de que la tasa de desempleo se encuentra en mínimos históricos en varias regiones, lo que debería estar provocando presiones salariales fuertes que se deriven en inflaciones de costos. En Estados Unidos el desempleo se encuentra en el mismo nivel mínimo que en 1969.

2. La recesión industrial global y la guerra comercial. El presidente Trump declaró hace varios meses, que era muy fácil ganar una guerra comercial, así que se lanzó contra el mundo aumentando los aranceles. La reacción lógica de los países afectados fue imponerles aranceles a los productos americanos. Los resultados son patéticos. El volumen de comercio global se ha retraído, generando una desaceleración global. La manufactura norteamericana es la más dañada. Con los aranceles aumentaron los costos de sus insumos. Sus precios de venta también los han sacado de la competencia por los aranceles que les han impuesto otros países a sus exportaciones.

3. Un año electoral: En la medida en que la recesión industrial y el juicio de impeachment le vayan restando votos al presidente Trump, no podemos descartar nuevos anuncios proteccionistas que generen mayor desaceleración global.

Nuestra expectativa es que la Reserva Federal podría llevar el objetivo de la tasa de Fondos Federales del 1.75% actual hacia el 1.00% hacia la segunda mitad del 2020. Y si se da una recesión hacia finales del año, podríamos ver más adelante tasas cercanas a 0%.

Y en el caso de México, ¿Que podemos esperar? Hay espacio para bajar la tasa de referencia. Si ponemos las tasas de referencia de todos los bancos centrales del mundo, el Banco de México ocupa el tercer lugar en tener una tasa positiva en términos reales. Solo nos gana el Banco de Turquía y el Banco de Argentina.

El spread entre la tasa del bono M a 10 años y el rendimiento de los Bonos del Tesoro al mismo plazo ha bajado sustancialmente en los últimos 12 meses, del 6.23% que se observó el 7 de diciembre pasado, unos días después de la toma de posesión del nuevo gobierno, a la fecha, 4.94% el pasado 8 de noviembre, lo que implica una menor percepción de riesgo.

Sin embargo, la espada de Damocles de las calificadoras sigue pendiendo de nuestras cabezas. Nos tienen en perspectiva negativa, tanto a la deuda de Pemex como a la deuda del Gobierno Federal. Hoy en día existe un monto de más de 110 mil millones de dólares en tenencia de valores gubernamentales en manos de residentes del exterior. Este importe ha bajado relativamente poco desde febrero del 2019, y se mantiene así mientras sigamos gozando del Grado de Inversión. En el momento en que se perciba que nos pueden quitar esta calificación, el dinero puede volar en nanosegundos, las tasas de interés de los bonos M en pesos se dispararían, sobreofertando pesos y sobredemandando dólares, por lo que el dólar se iría fácilmente arriba de los 21 pesos por dólar.

Si tú fueras un miembro de la Junta de Gobierno, ¿que harías? Yo estaría del lado de los gavilanes, implementando un plan de contingencia ante este inminente suceso.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.