Perspectiva Bursamétrica

La recesión industrial global ya está aquí

Las políticas proteccionistas aplicadas por el presidente Trump están provocando una muy peligrosa contracción en la manufactura global.

Las políticas proteccionistas aplicadas por el presidente Trump están provocando una muy peligrosa contracción en la manufactura global. Mayores aranceles cruzados generan menor comercio, y esto a su vez desemboca en caídas en la producción.

Los indicadores de difusión denominados "índices de gerentes de compra" (PMI o ISM) en el mundo nos están reflejando una clara fase de contracción en la manufactura a nivel global para los últimos 5 meses. El indicador PMI global que calcula JPMorgan tomando como referencia los indicadores similares de varios países se ubicó en septiembre en 49.7 unidades. Este es el quinto mes consecutivo que se reporta por debajo de los 50 puntos que refleja el umbral entre expansión y contracción.

Particularmente en Estados Unidos El ISM manufacturero acumula solo dos meses por debajo de 50 puntos. El último mes, septiembre, se reportó en un nivel de 47.8 un mínimo no visto desde el 2009 en plena Gran Recesión. La estrategia populachera proteccionista de Trump es un disparo en el pie. La guerra arancelaria, aquella que él decía que era muy fácil de ganar, ha sacado del mercado a la manufactura americana, inclusive al interior de su mercado. A los industriales les han subido sus costos en los insumos importados, y para exportar les han impuesto aranceles en los mercados internacionales. Como consecuencia, los pedidos se caen, y la capacidad instalada ociosa va en aumento. El gasto de inversión por lo tanto se contrae. Acto seguido, el empleo se frena, y el ciclo se retroalimenta cuando los salarios empiezan a bajar, hacia la inevitable recesión.

La producción industrial en Estados Unidos ya está en contracción. Así lo confirman los datos publicados la semana pasada por la Reserva Federal, en donde se reportó una baja de -0.4% para septiembre, después de un aumento de 0.8% en agosto.

Por componentes de la industria, la producción manufacturera americana, la más ligada a nuestra economía exportadora, disminuyó 0.5% en septiembre. Excluyendo los vehículos automotores y sus partes, el índice general y el índice manufacturero bajaron un 0.2%.

Las perspectivas para la manufactura siguen siendo débiles, el índice en la región de Nueva York reportó un mejora a sólo 4 puntos y la de Filadelfia se desaceleró en octubre por tercer mes consecutivo a un mínimo de cuatro meses, y cayó a 5.6 puntos. Los resultados ligeramente superiores a cero indicaron modesta expansión.

En México, los indicadores IMEF, equivalentes a los PMIs en el mundo, están en zona de contracción desde hace varios meses. Desde mayo cruzaron hacia abajo la raya de las 50 unidades, tanto el IMEF manufacturero como el No manufacturero. En septiembre se ubicaron en 48.05 y 48.10 puntos respectivamente.

El indicador de Confianza Económica (IMCE) que en Bursamétrica le calculamos mensualmente al IMCP presentó en septiembre caídas de más de 4% mensual, tanto en la percepción sobre la situación actual como en el componente de la percepción sobre la situación a futuro. Dentro de la encuesta de donde salen los datos, los contadores públicos participantes en todo el país han puesto desde hace varios meses al factor de la inseguridad como el principal obstáculo para los negocios en México. Superando por mucho a otros posibles factores como podrían ser el proteccionismo comercial global, la incertidumbre sobre las políticas públicas, la falta de capital o de financiamiento, la volatilidad cambiaria, la descompetitividad fiscal, o la falta de suministros energéticos. Este factor de inseguridad se va a disparar más con los últimos acontecimientos. La inversión fija bruta ya presenta una caída del 9% real anual. Con esto, y la posible contracción de la manufactura americana, nuestra economía se encamina a una franca recesión. La preocupación fundamental es: ¿qué le va a pasar a la recaudación fiscal? Tiene razón el secretario Herrera en perder el sueño ante este fantasma, que ya se nos apareció, y que se nos está complicando con lo interno.

Podemos hacer algo, si logramos incentivar a la inversión productiva. ¿Cómo? Es una muy fácil receta que todos conocemos: Aplicación irrestricta del Estado de derecho, reglas claras pro-mercado, esquema fiscal competitivo y estable, Educación de calidad, Sistema Financiero eficiente y competitivo, Seguridad, coherencia y congruencia en el modelo económico y en las decisiones de políticas públicas. Hay que voltear a ver a Irlanda, Singapur, o India, y compararlo con Corea del Norte, Cuba o Venezuela. ¿A dónde queremos llegar?

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