¿De qué tamaño pudiera ser el boquete en el sistema financiero?
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¿De qué tamaño pudiera ser el boquete en el sistema financiero?

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¿De qué tamaño pudiera ser el boquete en el sistema financiero?

06/07/2020
Actualización 06/07/2020 - 8:30
columnista
Ernesto O'Farrill
Perspectiva Bursamétrica

El autor es presidente de Bursamétrica .

Todas las crisis traen consigo la imposibilidad de que empresas, gobiernos e individuos paguen oportunamente sus obligaciones financieras. Si las instituciones financieras tienen una adecuada capitalización, el efecto es menor. De lo contrario, el impacto puede multiplicarse en el conjunto de la economía y profundizar el efecto recesivo.

Por eso, los gobiernos de distintas ideologías, de izquierda, socialdemócratas o incluso neoliberales, acostumbran implementar programas de incentivos fiscales y apoyos directos a empresas y a sectores para evitar la quiebra masiva de empresas.

Quizás en México nadie le ha podido explicar al Presidente que los problemas que surgen de no apoyar a las empresas en una recesión profunda son varios; uno de ellos es que si las empresas no pagan sus compromisos financieros, el crédito se convierte en un quebranto para las instituciones financieras, y esto disminuye su capital, con lo que se reduce en automático la capacidad de financiamiento del banco. Si el banco tiene que reducir su financiamiento, entonces tiene que decirle a las empresas que tienen vencimientos de créditos, que ya no les va a hacer posible renovar sus líneas. Esto implica un efecto dominó en el conjunto de la economía.

Otro efecto de no apoyar a las empresas es que si otros gobiernos sí lo hacen, entonces pones en desventaja a las empresas nacionales. Esto es lo que está pasando, por ejemplo, con sectores como el de las aerolíneas en donde Mr. Trump les asignó 50 mil millones de dólares a las aerolíneas americanas. Si en México no hay un peso de apoyo, entonces las aerolíneas mexicanas están en completa desventaja respecto a sus competidores americanos.

En los últimos días empezamos a conocer a algunas empresas que están optando por acudir al Chapter 11 de las leyes mercantiles norteamericanas para obtener la protección de la ley americana para realizar una reestructura y al mismo tiempo seguir operando, y otras empresas que están teniendo que ceder a otro tipo de soluciones. Así lo han anunciado empresas como Aeroméxico, Posadas, Interjet y AHMSA.

La Secretaría de Hacienda anunció la semana pasada que extendió el plazo para poder hacer una reestructura de sus créditos por 30 días más, lo que vence el 31 de julio. El programa de reestructuras acumula un monto de casi un billón de pesos que se están reestructurando.

Frente a lo que se ve en los medios, hay un importante número de empresas, que rebasa las 50 mil, que están cerrando definitivamente sus operaciones, y por otra parte se estima que por lo menos 12 millones de trabajadores mexicanos han perdido su fuente de ingresos.

Hasta ahora sólo hay un banco que está teniendo que ser intervenido por el IPAB por instrucciones de la CNBV para defender los depósitos de los ahorradores, que es el Banco Famsa, a quien se le acusa de tener un exceso de créditos con partes relacionadas. Es decir, préstamos a sus propios accionistas. Dado que la banca presenta un excedente importante sobre los requerimientos mínimos de capitalización, pareciera que no vamos a tener problemas en el sistema financiero con esta profunda recesión por la que estamos atravesando.

En Bursamétrica vemos que el riesgo de que el problema de una moratoria de los créditos se desborde en el futuro es mayor de lo que hasta ahora se está considerando. Se tiene una cartera total de créditos en la banca múltiple de 5.5 billones de pesos, que equivale a cerca de 25 por ciento del PIB. Proporción que por cierto se considera muy por debajo de los estándares internacionales. Estimamos que la cartera vencida va a alcanzar una tasa de 8.0 por ciento en la peor fase de la crisis, dentro de seis o nueve meses. Esto implica que la banca podría perder el equivalente a 440 mil millones de pesos. Esto equivale a 44 por ciento del capital contable del conjunto de las instituciones bancarias, que actualmente es de un billón de pesos. El efecto multiplicador en la expansión del crédito pudiera llegar a más de ocho billones de pesos, al restringirse la capacidad de crédito de las instituciones. Esta tasa de 8.0 por ciento de cartera vencida es muy inferior a lo que se ha alcanzado en otras crisis, en donde ha sido frecuente que se rebase el 12 por ciento. Agréguele a esta cantidad los créditos extendidos por los intermediarios financieros no bancarios a las empresas e individuos, y los papeles de deuda en el mercado bursátil mexicano, lo que puede añadirle al riesgo total un monto adicional de cinco billones adicionales, y acercarse el riesgo total a 50 por ciento del PIB.

Con esto queremos llamar la atención de que un riesgo sistémico en el sistema financiero tiene ciertas probabilidades de ocurrencia, que consideramos que están subestimadas por las autoridades, por las instituciones financieras, por las calificadoras y por los agentes económicos. El sector privado tiene que actuar de manera contundente en esta difícil circunstancia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.