AMLO es ahora neoliberal, ¿debemos de creerle?
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AMLO es ahora neoliberal, ¿debemos de creerle?

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AMLO es ahora neoliberal, ¿debemos de creerle?

26/02/2018
Actualización 26/02/2018 - 9:59
columnista
Ernesto O'Farrill
Perspectiva Bursamétrica

Es curioso que la semana pasada dos operadores y ahora voceros del equipo de Andrés Manuel Lopez Obrador salieron a proclamar ante los medios, en plena veda electoral, que el candidato de Morena se ha convertido súbitamente en un neoliberal.

¿Será que en lugar de seguir a Chávez, 'el caudillo que vino del sur' está ahora inspirado en Xi Jinping, el presidente de China, que el año antepasado realizó en Davos una férrea defensa de la globalización y de la economía de mercado?

Alfonso Romo nos dijo que su candidato ha cambiado de opinión, y que una vez que se han revisado los contratos asignados a consorcios y empresas privadas, nacionales y extranjeras, por parte de Pemex y la Comisión de Energía, “ha visto que son buenos para México”, así que no habrá necesidad de echar para atrás la reforma energética.

Por otra parte, el nominado para secretario de Hacienda en caso de una victoria de Morena, Carlos Urzúa, salió a decir que de ganar la presidencia, AMLO va a respetar la autonomía del Banco de México.

No deja de ser impresionante el timing y la audacia con el que el equipo de la campaña de Morena está actuando, no dejando ir ni un solo espacio ni ninguna oportunidad para atraer a distintos sectores de la población. En este caso, van claramente por los empresarios, y por la gente que tiene el temor de que México se convierta en Venezuela.

Como estos mensajes, no me extrañaría que sus operadores también nos digan más adelante que el proyecto del nuevo aeropuerto del Valle de México siempre sí se va a continuar, y que de ganar la presidencia se va a concretar una reforma fiscal que nos deje más competitivos que el nuevo régimen fiscal de los americanos. Al fin que con la honestidad valiente, bajándoles el sueldo a los funcionarios públicos y con una conducción eficiente de las finanzas públicas, bastará y sobrará para mantener en equilibrio a las arcas nacionales.

Observe el lector que la estrategia de comunicación de este equipo no para de hacer propuestas y pronunciamientos que atraen a distintas poblaciones, en lugar de la estrategia de los otros dos principales contrincantes de pegarle al adversario inmediato, en una guerra sucia mediática. Su objetivo es posicionarse en el segundo lugar destruyendo al otro, en lugar de enfatizar propuestas concretas para las distintas fracciones sociales. El resultado se ve en las encuestas claramente. AMLO se va distanciando de los demás y el rechazo al mismo va disminuyendo, a pesar de la inclusión de impresentables dentro de su plataforma, y de propuestas aberrantes como la de la amnistía a los criminales.

¿Debemos de creerle a estos operadores? ¿AMLO es ahora un candidato confiable, que respetará a las instituciones, al Estado de derecho, la democracia, a la propiedad privada y a la economía de mercado? Al iniciar formalmente las campañas este 30 de marzo, ¿escucharemos de su propia voz estos pronunciamientos, con contundencia y sin ambigüedades? Y de ser así, ¿usted le creería?

Habría que empezar por preguntamos ¿qué es lo que realmente entiende AMLO de lo que es ser un conservador y lo que es ser un liberal? Esa divergencia es la que marcó nuestra historia en el siglo XIX. La reciente escaramuza de mensajes contra algunos de los intelectuales de nuestro medio dejó ver una muy pobre fundamentación ideológica. La ideología 'antififí'.

En nuestros días, las ideologías sufren de una gran crisis de identidad. El comunismo está muerto. La social democracia no llega a dar con la solución de cómo puede sobrevivir el Estado del bienestar con la globalización. Los impuestos elevados que se requieren para dotar de servicios de calidad a la población no son compatibles con la competitividad. Sólo hay que ver a los estados europeos, todos sobreendeudados. La economía de mercado en su extremo de capitalismo salvaje se autodestruye por la fuerte especulación. La globalización ha dejado una enorme tarea pendiente: La creciente desigualdad y el grave deterioro ecológico, lo que nos ha llevado a fuertes corrientes migratorias, con enormes problemas sociales, que terminan con el surgimiento de los nacionalismos y el populismo aislacionista de nuestros días. Es muy probable que lo que veamos en adelante siga siendo más de lo mismo y con poco debate de altura.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.