Viene un año mediocre en crecimiento
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Viene un año mediocre en crecimiento

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Viene un año mediocre en crecimiento

13/12/2018

¿Cuánto realmente puede crecer la economía en el 2019?

La mayor parte de los análisis señalan que será menos que en 2018.

El primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador no será brillante en materia de desempeño económico, más bien mediocre, como lo han sido los últimos.

La previsión del propio subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, es que el Paquete Económico que habrá de entregarse a más tardar el próximo sábado al Congreso, incluirá un crecimiento estimado del PIB de poco más de 2 por ciento para 2019.

Una cifra que está en línea con el promedio de las estimaciones de los expertos del sector privado.

¿Por qué no creceremos más el próximo año?

Para que el PIB crezca más se necesita que también los hagan sus componentes.

Se requiere que la inversión, el consumo, y el saldo neto de exportaciones menos importaciones, crezcan a tasas más elevadas.

Empecemos por el consumo.

Este tiende a ser el componente más estable del PIB.

Antier conocimos un aproximado de lo que está sucediendo en 2018, cuando la ANTAD dio a conocer las cifras de las ventas a noviembre.

El crecimiento nominal a tiendas comparables fue de 5.2 por ciento con una inflación promedio anual de 4.9 por ciento para ese periodo, lo que implica un crecimiento real de 0.3 por ciento.

No se ve cómo se puede modificar este comportamiento para el próximo año en un contexto de tasas de interés más altas que pegarán al consumo. Además, probablemente habrá un crecimiento del empleo formal a tasas más bajas.

Hay que ponderar aún cuál puede ser el efecto en el consumo de los programas sociales que se echarán a andar, pero se ve difícil que tengan la profundidad como para empujar el crecimiento de esta variable.

En el caso de la inversión productiva, el crecimiento promedio de este año hasta septiembre fue de 1.6 por ciento, pero con una clara tendencia a la desaceleración en la segunda parte del año.

Lo más probable es que para 2019 tengamos un mayor crecimiento de la inversión pública, pero con un freno de la inversión privada, lo que va a traer un estancamiento global o al menos un menor crecimiento de esta variable.

Como en otros años en México, quizás el componente más dinámico del crecimiento sean las exportaciones. Sin embargo, al tener una estructura productiva que depende en gran medida de las importaciones por la falta de integración de las cadenas de valor en México, entonces su efecto neto sobre el PIB no será tan relevante.

Aun si los programas que el gobierno de AMLO emprenda resultan exitosos, va a ser muy difícil que se reflejen en el desempeño de la economía en el 2019.

Por eso, las cifras de crecimiento del PIB que están ligeramente por arriba o por abajo del 2 por ciento resultan bastante plausibles.

Esto no quiere decir que los seis años que siguen tengan que tener este mismo desempeño.

La clave para dinamizar el crecimiento se llama inversión.

Y se requiere una combinación de una mayor inversión privada con un crecimiento de la inversión pública para conseguir tasas más elevadas.

No dudo que se pueda incrementar la inversión pública, pero la gran interrogante es si habrá la confianza para que haya un fuerte empujón de la inversión privada.

Hay el potencial para lograrlo. Pero, hay que ser muy claros: hasta ahora lo que hay es incertidumbre, que es una gran enemiga de la inversión.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.