No son los bonos, es el Presupuesto
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No son los bonos, es el Presupuesto

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No son los bonos, es el Presupuesto

10/12/2018
Actualización 10/12/2018 - 8:09

¿Qué pasará si llega el límite del plazo y no se logra concretar la oferta de recompra de los bonos de Grupo Aeroportuario de la CDMX?

Le hice esta pregunta a un muy influyente directivo bancario.

La respuesta fue: “Pues, muy sencillo, se hace otra propuesta y asunto arreglado”.

Hay quienes suponen que un posible rechazo a la oferta de recompra de los bonos sería una tragedia.

Un análisis frío, como el de este banquero, nos dice que no es excepcional que este tipo de ofertas tengan que modificarse. “No es lo usual, pero puede hacerse sin problema”.

Hay un caso extremo al que puede llegar el gobierno si las cosas se pusieran muy complicadas: canjear los bonos respaldados por la TUA futura, por deuda soberana.

En ese caso, los tenedores de los bonos ya no tendrían ninguna duda de que los pagos de intereses y principal, se van a realizar.

A los tenedores de los bonos no les importa en realidad si el aeropuerto se construye en Texcoco, Santa Lucía o si sólo se amplía el aeropuerto Benito Juárez. A ellos lo que les importa es contar con la certeza de que van a recibir sus pagos.

Lo que hizo que el precio de los bonos se derrumbara ante el anuncio de que el proyecto sería cancelado, fue la percepción de que, sin Texcoco, los flujos que recibiría el Grupo Aeroportuario de la CDMX (GACM) por la TUA futura, podrían no ser suficientes para cubrir los pagos de la deuda y al mismo tiempo mantener las condiciones operativas del actual aeropuerto.

También temen que, si hubiera un nuevo proyecto en Santa Lucía, el GACM pudiera tomar los recursos de la TUA para financiar ese proyecto, lo que igualmente bajaría su capacidad de pago.

Si la decisión del gobierno hubiera sido recomprar la totalidad de la deuda emitida, los 6 mil millones de dólares, no existiría ya ningún problema, pues se pagaría toda la deuda. Y en todo caso, sería un asunto de precio lo que definiría la aceptación de la recompra o no.

Como son mil 800 millones a lo sumo, se deja viva una deuda de al menos 4 mil 200 millones de dólares que requiere contar con garantías suficientes de que puede pagarse.

Curiosamente, si en el Presupuesto para 2019 aparecen suficientes fondos para Santa Lucía o para la modernización del actual aeropuerto, ese será una buena señal para los tenedores de los bonos, porque implica que esos proyectos no distraerán los recursos de la TUA.

Lo que los analistas económicos mejor informados estarán observando con más detalle es el Paquete Económico que habremos de conocer esta semana.

Más que el tema de los bonos del GACM, la clave para dar una inyección de estabilidad es que el Presupuesto esté bien construido, con un volumen y fuentes de ingresos que sean creíbles y con un resultado que honre la promesa de llegar a un superávit primario de 1 por ciento del PIB.

“Los funcionarios que hay en Hacienda son suficientemente buenos para construir ese proyecto presupuestal”, me señaló el banquero.

Lo que habrá que observar posteriormente es el propio ejercicio presupuestal. Es allí donde veremos si hay condiciones para cumplir con la oferta de garantizar la estabilidad económica, aunque en 2019 la economía crezca menos. Pero este tema ya es materia de otro análisis.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.