Más ‘fierros en la lumbre’
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Más ‘fierros en la lumbre’

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Más ‘fierros en la lumbre’

26/03/2019
Actualización 26/03/2019 - 7:53

Una expresión que se usa coloquialmente se refiere a que hay ‘fierros en la lumbre’ cuando se producen conflictos, cada fierro un conflicto.

En septiembre de 2013, escribí esta columna precisamente con ese título: 'Fierros en la lumbre', aludiendo a la cantidad de frentes que el gobierno de Enrique Peña había abierto a los 10 meses de mandato.

Se trataba del conflicto con la CNTE, de las protestas por la iniciativa de reforma energética, de los reclamos de clase media y empresarios por la reforma fiscal en ciernes, de los problemas con las empresas afectadas por la reforma de las telecomunicaciones y de competencia económica.

Recordando aquel momento, en efecto, parecían muchos frentes abiertos.

Bueno, pues a los 116 días de gobierno, López Obrador parece disfrutar de poner cada semana al menos un nuevo ‘fierro en la lumbre’.

Ayer, se abrió un frente que parece innecesario: el conflicto con el gobierno español por el reclamo respecto a su demanda de que la Corona ofrezca una disculpa por la Conquista y sus consecuencias.

Se puede polemizar respecto a cómo debe verse la Conquista desde la perspectiva del siglo XXI.

Algunos pensamos que ese ente que hoy llamamos México tiene genes de los pueblos originarios de estas tierras y también de los españoles que invadieron el territorio.

La Conquista de territorios no fue algo privativo de los españoles. Antaño, el Imperio Azteca se expandió a través de la Conquista y el avasallamiento de otros pueblos.

Así que en la lógica esgrimida por el presidente López Obrador, bien podría exigirse a los herederos de los aztecas una disculpa por sus conquistas, tal vez tan mortíferas y crueles como las de los españoles.

Pero, en fin, sin entrar a esa discusión, resulta sorprendente que en este contexto se abra un frente más de conflicto.

Estamos en una coyuntura en la que sería mejor concentrar la energía en temas que tendrán un efecto mayor sobre la población, como el desempeño general de la economía, los problemas de Pemex, la seguridad pública, el combate a la corrupción, por citar sólo los más relevantes.

En términos internacionales, no se entiende tampoco que el gobierno mexicano, que se ha quedado virtualmente aislado con una posición tolerante frente a Nicolás Maduro en Venezuela, guste de abrir un potencial conflicto con el gobierno español.

Y peor aún, con la demanda de que el Vaticano también se disculpe, pareciera ignorar la disculpa pública que el Papa Francisco ya ofreció respecto a los abusos de la Conquista durante su visita a Bolivia en julio de 2015.

“Afirmo, con pesar que se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios”, dijo entonces. Y recordó que esa disculpa ya había sido ofrecida por Juan Pablo II en 1999.

¿Será que López Obrador pretende que la disculpa sea específicamente a su gobierno?

Tal vez el nivel de popularidad y aceptación que tiene el presidente le hacen pensar que no es invulnerable a la acumulación de conflictos.

No es así. La historia lo demuestra.

Abrir demasiados e innecesarios frentes puede conducir a que al final se fracase en las tareas más importantes.

Sería bueno que alguien le dijera que no puede poner –sin costo– más “fierros en la lumbre”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.