Los empresarios al rescate
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Los empresarios al rescate

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Los empresarios al rescate

01/10/2019
Actualización 01/10/2019 - 8:07

La reunión que ayer sostuvieron en Palacio Nacional un grupo de empresarios entre los que estuvieron Carlos Slim, Carlos Salazar y Antonio del Valle, con el presidente de la República y algunos integrantes del gabinete apunta a la próxima presentación del Programa Nacional de Infraestructura, al margen de cómo se le vaya a denominar.

Se trata de un catálogo de más de mil proyectos específicos, cuyo propósito es reactivar el crecimiento de la economía incentivando la construcción.

De acuerdo con la más reciente encuesta entre empresas constructoras, la caída al mes de julio fue de -8.3 por ciento.

Considerando que la construcción equivale al 55 por ciento del monto total de la inversión y que ésta representa aproximadamente el 20 por ciento del PIB, el impacto es al menos de 1 punto del PIB directamente.

Es decir, si la construcción no estuviera cayendo, la economía crecería a una tasa de más de 1 por ciento en este momento. Y esto es solo el efecto directo.

Pocas actividades económicas tienen un efecto multiplicador tan relevante como la construcción.

Cuando se desarrolla una obra, se genera demanda para una gran cantidad de sectores, que van desde la producción de muebles, la industria eléctrica, la cementera, etcétera.

Además, en términos generales sigue generando un gran volumen de empleos.

Sin embargo, el freno que se presentó ya implicó una reducción de casi 60 mil trabajadores ocupados en los últimos doce meses, lo cual implica una caída de -3.4 por ciento.

Algunos constructores me dicen que el descenso es mucho mayor en virtud de que hay muchos trabajadores de la construcción que están en la informalidad, y que perdieron su empleo en los últimos meses.

El sector privado sabe que los resultados económicos de este año no van a variar de modo importante independientemente del lanzamiento de los proyectos de infraestructura.

La apuesta es para 2020.

La Secretaría de Hacienda se encuentra en la misma sintonía. Por eso anunció la licitación anticipada de proyectos por 96 mil millones de pesos. Se trata de esquemas para ejercer el gasto en 2020 pero concursados desde este año. Se encuentran en este caso el viaducto urbano Santa Catarina en Nuevo León; el libramiento de San Luis Potosí, el libramiento de Cuota Ixmiquilpan, la ampliación a tres carriles de la autopista Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal y la construcción de tres autopistas libres en Guanajuato, Michoacán y Jalisco.

El gran tema de esta secuencia de proyectos son las fuentes de financiamiento.

El Presupuesto 2020 programó una reducción de -5.4 por ciento a la inversión física realizada por el sector público, respecto a la ya mermada cifra de 2019.

La gran apuesta es que operen esquemas de financiamiento en los que se permita la presencia de la inversión privada, justo esos que serán presentados por los empresarios en alguna de las conferencias mañaneras de los siguientes días.

El sector privado entiende perfectamente que el país necesita crecer y que se puede plantear un esquema para que mucha de la inversión en infraestructura provenga de financiamiento privado.

Como le he comentado previamente, ese programa no creará un boom en el país, pero sí puede funcionar para generar un punto porcentual en el crecimiento del PIB para el próximo año.

De esta manera podríamos estar visualizando un crecimiento ligeramente superior al 2 por ciento y no apenas por arriba del 1 por ciento, como es el caso ahora.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.