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La otra gran crisis

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La otra gran crisis

18/09/2020
Actualización 18/09/2020 - 8:02

La última ocasión que la economía mexicana cayó con la fuerza con la que lo hará este año, todavía no existía el PRI y el país estaba en la era del 'maximato'.

En 1929 estalló una gran crisis bursátil en los principales países desarrollados que detonó una profunda crisis financiera. Sin embargo, el real desplome económico no ocurrió en ese momento sino poco después, cuando los países más relevantes de la economía mundial instrumentaron medidas proteccionistas que frenaron drásticamente el comercio.

La economía mexicana cayó 3.9 por ciento en 1930, pero se recuperó en 3.3 por ciento en 1931.

El gran golpe ocurrió en 1932 cuando se desplomó en 14.9 por ciento, según los datos de las estadísticas históricas del Inegi.

Aunque en 1933 creció en 11.3 por ciento, el nivel del PIB que tenía nuestro país en 1929 fue alcanzado hasta 1935, seis años después.

Y si consideramos el PIB por habitante, éste se volvió a alcanzar hasta 1939, una década después.

Cuando estalló la crisis bursátil estaba en la presidencia Emilio Portes Gil y cuando ocurrió la gran crisis económica, el presidente era Abelardo Rodríguez. Aunque en todo este periodo, el que realmente mandaba era Plutarco Elías Calles.

No sorprende que ahora haya algunos expertos que estimen que el PIB per cápita que teníamos en 2018 será alcanzado hasta el fin de esta década. No sería la primera vez que ocurriera en México una recuperación tan lenta.

Muchas veces estamos inmersos en el día a día, siguiendo el detalle de los hechos. Por eso, de vez en vez, es conveniente retroceder en la historia.

En Estados Unidos tampoco hubo una recuperación larga en aquellos años. Tras la aplicación del New Deal, luego de la llegada a la presidencia de Franklin Delano Roosevelt, la economía empezó un proceso de recuperación, pero tras mantener los programas de crecimiento por un tiempo, se decidió suspenderlos, pensando que la economía ya no los requería y para 1938 nuevamente se produjo una fuerte caída.

Los historiadores y los economistas tienen muy presente esa lección y por eso la Reserva Federal de Estados Unidos señaló esta semana que las tasas cercanas a cero durarán probablemente hasta 2023.

Además, no se quiere correr el riesgo de retirar los estímulos fiscales antes de que se tenga la certeza de que el sistema económico puede funcionar sin ellos.

En México no tenemos ese dilema… porque no hay estímulos fiscales. Lo único que permitió amortiguar el golpe a muchas empresas y familias fue la política de posponer el pago de los créditos bancarios y el apoyo a la liquidez del Banxico.

Ahora que ya existe la obligación de pagar los créditos pospuestos, deberá haber una observación minuciosa por parte de la autoridad para asegurar que este hecho no amplifique la crisis en los siguientes meses.

Por su parte, el Banxico ya hizo su tarea y extendió hasta 2021 sus programas de apoyo.

Pese a ello, como le hemos comentado en diversas ocasiones, el desempeño de la economía mexicana dependerá en gran medida de lo que suceda en EU.

Así que, más nos vale que el proceso electoral que vendrá en 46 días no vaya a descarrilar la recuperación porque eso no sólo tendría consecuencias negativas para los norteamericanos, sino que amenazaría con descarrilar la incipiente y frágil recuperación de la economía de México.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.