La dimensión de la desconfianza empresarial
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La dimensión de la desconfianza empresarial

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La dimensión de la desconfianza empresarial

03/03/2020
Actualización 03/03/2020 - 8:05

Los empresarios mexicanos siguen mirando con desconfianza al futuro.

Los datos que ayer dio a conocer el Inegi muestran que el deterioro de la confianza empresarial no logra revertirse.

El índice de confianza empresarial para el sector manufacturero cayó en 0.8 puntos en febrero con relación a enero, y se redujo en 5.8 puntos respecto al mismo mes del año pasado.

La caída es más acentuada aún entre los empresarios de la construcción y solo los del comercio mostraron una leve recuperación de 0.5 puntos respecto a enero, pero con un retroceso de 3.1 puntos respecto a un año atrás.

Otro indicador revelado ayer muestra una tendencia en la misma dirección. En este caso se trata de la Encuesta entre Especialistas del Sector Privado que realiza Banxico.

Al cuestionárseles respecto a si estamos en un momento adecuado para realizar inversiones, solo 9 por ciento contesta positivamente mientras que 53 por ciento señala que es un mal momento.

Haciendo una revisión más detallada de los factores que más inciden en la opinión negativa de los expertos se percibe que son los que tienen que ver con la llamada gobernanza, destacando los problemas de seguridad pública y de la incertidumbre política interna.

A pesar de las visitas frecuentes de líderes de organismos empresariales a Palacio Nacional o incluso de las reuniones de empresarios destacados con el presidente de la República, el común del empresario mexicano expresa reservas respectos a las políticas internas.

No hay claridad respecto a que en el gobierno de López Obrador exista conciencia de que esta es la situación que prevalece en el sector empresarial.

Pareciera a veces que diversos funcionarios sí saben que hay incertidumbre entre amplias capas del sector empresarial y proponen que se tomen medidas para generar esa confianza.

Sin embargo, hay algunos funcionarios que desestiman ese hecho. Pareciera no importarles que haya este deterioro de la confianza y casi lo consideran un signo positivo de la trascendencia de la Cuarta Transformación.

La historia nos dice que ningún gobierno cuya gestión económica fracasa tiene la capacidad para dar continuidad a sus proyectos… al menos mientras la democracia prevalece.

Y, si la desconfianza perdura, con crisis del coronavirus o sin ella, la economía va a tener un mal desempeño en 2020.

¿Qué puede hacer que retorne la confianza?

Uno de los factores que está en el aire es el muchas veces pospuesto anuncio relativo a la infraestructura energética del país, que le daría opción al sector privado a invertir en diversos ámbitos de la industria petrolera y eléctrica.

Pero no es el único tema que puede inspirar confianza. En este espacio le hemos referido muchas veces que más allá de temas ideológicos, hay asuntos concretos que tienen que ver con deficiencias en el funcionamiento del gobierno y que involucran a dependencias como la Cofepris, la Semarnat, las comisiones del sector hacendario, o la Conagua, solo por citar algunos casos.

Si en este 2020 se lograra completar la curva de aprendizaje de diversos funcionarios, los resultados serían favorables, pues diversos proyectos de inversión se desatorarían, lo que también se sumaría al efecto positivo del TMEC.

Si resulta que persisten los obstáculos y no se logra agilizar el funcionamiento del gobierno, la desconfianza y la incertidumbre van a agravarse.

Por lo pronto, al arrancar 2020 la mayoría de los empresarios siguen sin invertir.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.