Equilibrio para 2019, ¿y luego?
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Equilibrio para 2019, ¿y luego?

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Equilibrio para 2019, ¿y luego?

18/12/2018
Actualización 18/12/2018 - 4:50

Una de las confusiones más frecuentes en materia del Presupuesto y la Ley de Ingresos son los comparativos que el documento presenta.

En general hay dos: contra el Presupuesto del año anterior y contra lo realmente ejercido.

A mi parecer, el comparativo verdaderamente importante es contra lo realmente ejercido.

Permítame citarle el caso de los ingresos estimados para 2019.

Para el próximo año se estiman ingresos tributarios no petroleros por un monto de 3.3 billones de pesos.

Si se comparan contra lo estimado por la Ley de Ingresos del año pasado, pareciera haber un incremento espectacular, de 7 por ciento.

Pero, si se compara contra lo estimado para este año, se aprecia que sólo se asume un alza de 1.3 por ciento en el ISR y de 2.3 por ciento en el IVA, así como un alza de 3.8 por ciento en el total.

El mayor crecimiento proviene del alza del IEPS, que resulta consistente con una previsión de precios de las gasolinas que van a la baja. Esto implica que, ajustándose los precios de las gasolinas al incremento de la inflación, habrá un IEPS a gasolinas mayor al del año pasado. En concreto, estiman obtener 78 mil millones de pesos más por este concepto.

Desde luego, si el comportamiento de los precios de referencia de las gasolinas en la Costa del Golfo en EU o el tipo de cambio del peso frente al dólar fueran muy superiores a lo calculado, entonces el IEPS sería menor.

En conjunto, el alza de los dos impuestos más importantes, ISR e IVA, es consistente con la previsión de un crecimiento del PIB de tan sólo 2 por ciento.

Como ya le habíamos anticipado en este espacio, el gasto público no será uno de los factores del crecimiento el próximo año.

De acuerdo con el Presupuesto planteado, el gasto programable será 2.4 por ciento inferior al de este año.

Es una falacia la afirmación de que el gobierno va a gastar más. De hecho, va a gastar menos en los bienes y servicios que adquiere.

Pero, en contraste, se presupuestó un alza en el costo financiero de 14.4 por ciento en términos reales respecto a lo registrado en este año, a pesar de que se estima que la tasa de Cetes a 28 días suba marginalmente, pues se estima un nivel de 8.3 por ciento al final del próximo año frente al 7.97 por ciento vigente.

Sin embargo, el incremento sí es significativo si se observa la tasa real, que pasaría de 3.1 a 5 por ciento.

Más aún, si el tipo de cambio se mantuviera relativamente estable, como es la previsión, la inversión en activos financieros en pesos, sería muy rentable para los extranjeros, lo que validaría un tipo de cambio más fuerte.

Citibanamex, en su análisis resume de la manera siguiente su evaluación: “El Presupuesto es una victoria para los moderados, sin duda. Sin embargo, la puerta está abierta para un futuro descontrol del gasto público”.

El Paquete para 2019 es equilibrado. Pero, el argumento es que hay diversos programas de AMLO que están contemplados en una dimensión incipiente para el próximo año, por lo que logró contenerse la presión en las finanzas públicas.

Sin embargo, si continúan las trayectorias ofrecidas, quizás para 2020 y 2021 el gasto podría ampliarse, y si no hay ajuste en los ingresos, sería muy difícil alcanzar las metas fiscales ofrecidas.

Pareciera que se sorteó el obstáculo de arranque, pero esto es un maratón y sería equivocado decir que el equilibrio ya se alcanzó.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.