En defensa de Herrera
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En defensa de Herrera

13/03/2019
Actualización 13/03/2019 - 8:09

¿A dónde debe poner Pemex su dinero? Esa es la pregunta que subyace en el contrapunto que ayer se presentó entre el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, por un lado, y el presidente de la República y la secretaria de Energía, por el otro.

El tema de fondo es el que le hemos comentado insistentemente en este espacio: la caída en la producción de Pemex.

En la industria petrolera no hay milagros. La única forma de incrementar la extracción de crudo es invirtiendo más.

El esquema de fortalecimiento financiero de Pemex que habrá de anunciarse próximamente no es para que Pemex ponga el dinero en una cuenta de cheques, es para que invierta en aumentar su capacidad de producción.

El ‘rompecabezas’ del que le hablé el lunes pasado deriva de que, bajo el marco legal vigente, el dinero para Pemex sólo podría obtenerse reduciendo los ingresos disponibles para el gobierno federal.

Pero… si el gobierno pierde ingresos, entonces las finanzas públicas van a estar en la mira de las calificadoras.

Arturo Herrera es uno de los funcionarios más brillantes del gabinete de AMLO.

El presidente lo conoce muy bien, y él conoce perfectamente al presidente de la República, pues por un par de años fue su secretario de Finanzas del entonces gobierno del Distrito Federal.

Herrera es absolutamente leal y su participación en diversas reuniones en Londres apuntaba a defender y garantizar la salud financiera del gobierno de AMLO.

Como el lunes apuntábamos en este espacio, se ve muy complicado que Pemex pueda aumentar su producción petrolera de manera significativa en los siguientes años.

Y la única manera de evitar que Moody’s y Fitch le bajen la nota y le quiten el grado de inversión a Pemex es dándole una buena suma de recursos para exploración y producción.

Eso por lo menos da más oxígeno. Por eso Herrera quería echar mano de los recursos para la refinería.

Si el gobierno sale con que todo lo que se ofrece es una aportación de 2 a 3 mil millones de dólares, y eso es todo, considere que será muy factible que las calificadoras degraden la deuda de Pemex al final de este año, generando así un aumento sustancial de los costos del crédito para el país y una corrida contra el peso.

Obviamente, hasta ahora esto no ha sido entendido ni por la secretaria de Energía ni por el presidente de la República.

Herrera está poniendo en riesgo su puesto para defender la viabilidad financiera de la cuarta transformación.

¿Cuántos integrantes del gabinete serán capaces de jugar de esta manera? Tal vez se cuenten con los dedos de una mano.

Yo no desestimo la importancia de contar con otra refinería, particularmente si desde el origen se diseña para procesar crudo pesado. Es un proyecto para evaluarse desde la perspectiva de la seguridad energética.

Pero Pemex no está en momento de elegir.

Si no se entiende que el eslabón débil de las finanzas públicas en esta coyuntura es la situación de la empresa petrolera y que por ello vale la pena hacer un compás de espera en el tema de la refinería, entonces vamos derechito a la crisis.

Una pérdida del grado de inversión comprometería no sólo las finanzas de Pemex, sino también las del país.

Hay manera de hacerle frente al reto mientras haya el pragmatismo de reconocer que tal vez hubiera que hacer caso a los mercados… al menos por una vez.

¿Se podrá?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.