Coordenadas

El tropezón de los ingresos del gobierno

La apuesta del gobierno es que los malos datos del arranque de 2021 en materia fiscal sean compensados por los buenos resultados del resto del año.

Como que pasó de largo, pero en otras circunstancias, los resultados de las finanzas públicas en el primer mes de este año hubieran prendido las alarmas.

Le resumo los principales datos inicialmente.

1.- Los ingresos totales del sector público cayeron 12 por ciento en enero respecto al mismo mes del año anterior. Es la caída más drástica desde 1993, es decir, hace 28 años.

2.- Los ingresos tributarios retrocedieron en 5.8 por ciento, mientras que los no tributarios lo hicieron en 54.2 por ciento, es decir, prácticamente fueron la mitad de los del año pasado.

3.- La fuerte caída de los ingresos no tributarios deriva del nivel atípico que tuvieron en enero de 2020. En ese entonces se incorporó a los ingresos públicos la recuperación de los activos del fideicomiso del NAIM, que sumaron 21 mil 634 millones de pesos y otros 6 mil 613 del fideicomiso del Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Portuaria. Estos dos conceptos sumaron 28 mil 247 millones. Si no se hubieran dado estos ingresos de una sola vez el año pasado, la caída de los ingresos presupuestales se habría reducido a la mitad.

4.- A pesar de que la programación de la Secretaría de Hacienda ya había descontado que no habría esos ingresos extraordinarios, los montos reales se quedaron cortos. El calendario, publicado el 16 de diciembre, indicaba que para enero habría entradas por 507 mil 371 millones de pesos. La realidad fue un ingreso de 492 mil 450 millones. Es decir, la caída real respecto a lo anticipado fue de 6.2 por ciento.

5.- Al observar el comportamiento por tipo de impuesto, encontramos que los dos más importantes tienen caídas leves, asociadas probablemente al comportamiento de la economía. El ISR retrocedió en 2.6 por ciento y el IVA en 1.4 por ciento. El problema mayor estuvo en el IEPS, que cayó 21.2 por ciento. La mitad de esta caída corresponde al menor ingreso aplicable a gasolinas y diésel.

6.- La pérdida de ingresos previstos no es aún alarmante. Es del orden de 15 mil millones de pesos. Lo que resulta realmente preocupante es que tengamos una erosión muy importante de los ingresos por IEPS a lo largo de los meses si el precio de las gasolinas importadas sigue alto y se sacrifica el impuesto con objeto de evitar presiones adicionales en los precios al consumidor de este combustible.

7.- El gasto programable en el primer mes del año se mantuvo tablas, sin cambios en términos reales. Pero, la inversión física cayó en 25.4 por ciento en términos reales. Si esa fuera la tónica del año, estaríamos en problemas por falta de recursos para los proyectos de infraestructura.

Si ve usted el panorama completo, las cifras de enero anticipan un desempeño pobre de la economía.

Desde luego, la perspectiva es que esa no sea la tónica para el año entero.

El escenario base del Banco de México, que fue dado a conocer ayer, al difundirse el informe correspondiente al último trimestre del año pasado, que revisó el crecimiento del PIB a 4.8 por ciento, indica que la expectativa del resto de 2021 será mejor.

Con estas cifras, lo más probable es que tengamos en el segundo trimestre de 2021 un crecimiento anual del PIB de 17 a 18 por ciento, el mayor de la historia para un trimestre individual.

Pero, no habrá que perder de vista que el nivel absoluto de la actividad económica estará aún muy por debajo de los niveles previos a la pandemia.

La apuesta del gobierno es que los malos datos del arranque de 2021 en materia fiscal sean compensados por los buenos resultados del resto del año.

Esperemos que así sea.

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